Lógicamente el debut triunfal en la nueva era del seleccionado argentino de hockey sobre patines -ante el siempre complicado Angola, por 3 a 0- reconfortó a todo el grupo. En caso especial a su técnico, José Martinazzo, que sabe que la Copa de las Naciones que se juega en Suiza es el momento ideal para que los jugadores que él mismo eligió intenten la integración justa para encarar el próximo Mundial en Vigo, España. Pero la alegría más grande llegó por la tarde, cuando de nuevo hubo victoria, pero esta vez ante el local Suiza, por 3-1. Nada menos que el verdugo Albiceleste en el último Mundial. Aquel Mundial del 2007 que también se jugó en Montreux. El que dio la impensada victoria de los suizos con un gol de oro en tiempo en el alargue. El que dejó afuera de la final a la selección argentina.