Como se temía y se preveía, en Groenlandia se ha podido comprobar un acelerado deshielo, producto del calentamiento global del planeta. Las investigaciones están a cargo de expertos de la Universidad de California y de la NASA (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio), ambas de Estados Unidos, quienes han llegado a esa conclusión al observar el crecimiento de la red de ríos y arroyos de deshielo que drenan agua hasta el mar. Se considera que este fenómeno puede estar contribuyendo decisivamente tanto en la subida global del nivel del mar como todos los demás procesos de fusión del hielo que se están produciendo en el resto del mundo.
El cambio climático está reduciendo la superficie helada de esta inmensa isla a un ritmo mayor de lo que se creía hasta ahora. Estas conclusiones han sido publicadas en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias.
Se calcula que el 80% de la superficie Groenlandia (2.522.000 km2) está cubierta de hielo, por lo que se trata de una masa con un importante potencial en el aumento del nivel del mar en el proceso de cambio climático. Este volumen de hielo, calculado en 2.860.000 km3, en caso de derretirse totalmente elevaría el nivel del mar 7 metros, lo que en la opinión de los expertos sería catastrófico para el planeta.
Cuando el nivel del mar se eleva pueden darse consecuencias devastadoras en los hábitats costeros. El agua de mar penetra en zonas cada vez más alejadas de la costa, lo cual puede generar erosión de suelos, inundación de humedales, contaminación de acuíferos y de suelo agrícola, y la pérdida del hábitat de peces, pájaros y plantas.
Debe tenerse en cuenta que Groenlandia, la segunda isla más grande del planeta, constituye la segunda reserva de hielo en la Tierra, por detrás de la existente en la Antártida.
Ante esta situación los Estados del mundo deberían considerar la implementación de urgentes y enérgicas políticas tendientes a reducir los efectos del cambio climático, al menos en lo que al hombre le corresponde conforme a su responsabilidad. Lo demás queda en manos de la naturaleza, encargada en determinar la restitución del equilibrio de estos fenómenos.
