En Bolívar, todo se había terminado antes. Quedaban más de 10 minutos de partido en el Bicentenario y Ricardo Dillon ya sabía que el destino estaba sellado. El descenso era una realidad y cuando llegó el final del partido, el Flaco fue a buscar uno por uno a sus jugadores. La gratitud por lo que hicieron, por lo que entregaron le dio paso a las lágrimas y luego, al amargo repaso del técnico: "Siento que esto es injusto. Nos quisieron descender y lo lograron. Esa es mi primera sensación. El dolor es muy grande porque pudieron ser distintas las cosas. Hoy, dos entrenadores que pasaron por acá no lo están sufriendo y uno de ellos, el que armó este plantel, se salvó con otro equipo porque lo ayudaron a eso. Así, el fútbol se mancha. Liniers lo hizo en el final y Huracán ya lo había hecho antes con ese arreglo que le permitió bajar su pena. Es doloroso y repugnante ese escenario y lo sufrimos por eso me quedo con esa pena de que a nosotros nos quisieron descender".

