Marcelo Paredes y su mujer lavaban unas colchas en el canal. Casi por instinto, el hombre giró la cabeza a su izquierda y observó un bulto empujado por el agua. Abrió sus ojos lo más que pudo, como no creyendo lo que veía, entonces confirmó que lo que venía flotando era una criatura boca abajo. Se trata de una nena con pañales, a la que sacaron presurosos creyendo que estaba viva, pero a la que no pudieron salvar pese a que la llevaron a un centro de salud.

Ésto pasaba ayer a las 9 en Villa Unión. Pero ese sólo fue el comienzo de lo que sería una doble tragedia. Una hora más tarde, otro vecino de la zona se dio con otro macabro hallazgo. Aguas arriba encontraron a un nene sin vida en el mismo canal. Era el hermanito de la otra niña fallecida. Sus nombres: Yasmin Giuliana, de 3 años, y Jeremías Montaña, de 2, informaron en la Seccional 17ma. Ambos, ahogados después de que en un descuido se escaparon del cuidado de su abuela y salieron a la calle, con tal desgracia que cayeron a un canal frente a su casa en barrio 19 de Noviembre, Chimbas.

La mamá de los niños, Gabriela Montaña -es soltera y de 23 años-, a esa hora no estaba en casa. Es que se fue a las 6 de la mañana a trabajar como empleada doméstica al barrio SMATA. La que se había quedado al cuidado de los pequeños era Estela Montaña, la abuela.

Según la policía, la señora habría contado que le dio la leche a los niños temprano y los dejó en su cuarto, después no los vio más. "Ella está desesperada. Si tenía a los chicos en la pieza. Dice que en unos segundos desaparecieron. Parece que salieron por la ventana", explicó Sira Montaña, hermana de Estela y tía de la madre de los niños.

Calculan que eso fue pasadas las 8.30. Se supone que, inocentemente, los niños salieron de la casa 12 de la manzana F, del barrio 19 de Noviembre, para ir a jugar a la calle. Justo en frente de la vivienda, corre ese canal de casi 3 metros de ancho por 70 de profundidad. El comisario Daniel Puebla, jefe de la Seccional 17ma, comentó que los nenes podrían haber estado jugando al lado del cauce. Un chico de la zona contó a los policías que vio a los dos niños caminando arriba de un precario puente de palo y chapa. En la policía sospechan que, por una travesura, cayeron al agua. Nadie vio cuando caían. Al rato, la abuela notó la ausencia de los niños y avisó a la policía.

El horror se conoció después, 3 kilómetros aguas abajo, en Villa Unión. Marcelo Paredes y su esposa lavaban unas colchas en el canal que pasa por el fondo de su casa -en Rivadavia al 1600- cuando vieron aterrados que venía flotando boca abajo, el cuerpito de una nena. Ambos la rescataron. La mujer corrió a pedir ayuda a la salita del barrio, pero fue en vano. La ambulancia nunca llegó. Gabriela Díaz, una vecina, relató que "la nena estaba en pañales. La pobrecita todavía vivía. Tratábamos de reanimarla y, cuando llegó un patrullero, la llevamos urgente". Llegaron hasta el puesto sanitario de Villa El Salvador, pero fue tarde. Por más que le pusieron respirador, la niña ya no tenía signos vitales.

Cuando la policía tomó conocimiento de esa muerte y lo relacionó con los dos niños extraviados en otra zona, se dieron cuenta que faltaba otro pequeño. Por eso salieron a rastrillar el canal. En eso estaban cuando un vecino alertó a los uniformados del hallazgo de otro niño ahogado en el mismo canal, entre las calles Díaz y Colón, también en Villa Unión. Era el hermanito de la nena.