Tras la polémica que desató la compañía Toyota hace unos días al hacer público que no podía contratar trabajadores porque no consigue postulantes con secundario completo, un sondeo realizado en San Juan reveló que los empresarios sanjuaninos sufren una realidad similar y que les resulta difícil conseguir trabajadores calificados: admitieron que terminan resignando la exigencia de pedir ese nivel educativo para poder tener operarios en sus plantas. Daniel Cano, vicepresidente de la Unión Industrial y miembro de la comisión Educación de la entidad, explicó que en general las empresas no piden el secundario completo "para no limitar la cantidad de operarios que ingresan". Cano opinó que si la vara fuera más alta se podría mejorar "rotundamente la competitividad", como sucedió por ejemplo en Taranto donde desde el año 1997 no entra ningún operario sin la secundaria porque trabaja con muchas máquinas automatizadas complejas que requieren cierto nivel de complejidad para cargar datos, tomar mediciones, etc. "Creo que el resto de empresas no piden el nivel secundario al operario por una cuestión cultural , no ven los beneficios; pero ciertamente también para no limitar la cantidad de gente". Andrés Martínez, desde metalúrgica Indumet; fue tajante: ""si nos ponemos en la postura de exigir gente que haya terminado el secundario, no tendríamos empleados", señaló. Calificó el escenario de "difícil", y que se agrava cuando la empresa debe hacer alguna capacitación de inducción, porque los empleados no interpretan lo que leen. ""Les cuesta, y se demoran un montón en responder los cuestionarios, leen 3 o 4 veces la misma pregunta para interpretarla", lamentó. En esa firma han instalado un taller móvil de soldadura donde las habilidades se terminan desarrollando, pero el problema es cuando no saben leer y escribir. Martínez sostuvo que por la situación económica los padres no pueden "aguantar" a los hijos de 14 o 15 años que deben salir de sus casas a buscar trabajo y no terminan la secundaria. Jessica Galoviche, propietaria de Fortrack calzados de seguridad e indumentaria, que está en el parque industrial de Pocito; también admitió que su empresa resignó pedir ese nivel de escolaridad. ""No lo pedimos como requisito porque está muy jodido el tema de encontrar gente, hay muy poca oferta laboral calificada en San Juan", dijo; y contó que en el último tiempo sí han estado buscando personal, y se demoraron mucho porque los postulantes no estaban mínimamente calificados, ni habían desarrollado la cultura del trabajo. ""Les cuesta venir temprano, quieren manejar los feriados y los horarios", comentó. Agregó que incentivan a que el personal termine la escuela porque lo consideran fundamental para tener cierta capacitación, ya que allí hay máquinas con sensores y deben saber llevar planillas de normas de certificación; pero también como posibilidad de crecimiento personal. No obstante, admitió que hay gente a la que no le interesan las capacitaciones. Salvo excepciones, como el caso de un empleado de 40 años que acaba de terminar el secundario, en Indumet coinciden que los jóvenes no tienen mucho interés en capacitarse. Adriana Martignone, desde la empresa de esterilización Bio Asist, señaló que allí, como política, han puesto la exigencia de nivel secundario al operario para que pueda completar planillas, tomar decisiones y desarrollar criterios. ""Pero nos resulta difícil encontrar. Normalmente cuando convocamos a las selecciones recibimos gente sin secundario completo", admitió. En la fábrica de films Packall tenían el mismo problema de recibir muchísimos postulantes sin el secundario, por eso ahora directamente contratan a empresas de selección de personal que hagan la búsqueda, aunque reconocen que es difícil, según su director Omar Staiger. Otros industriales consultados aseguraron que el nivel de la gente que se termina incorporando es "bajísimo", que "con suerte" saben leer y escribir, y que "es mucho el tiempo que hay que invertir en formación y capacitación".

