La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, manifestó ayer su ‘indignación‘ luego de que le fue confirmada la ejecución del brasileño Marco Archer Cardoso Moreira en Indonesia, condenado a muerte por narcotráfico, y llamó a consultas al embajador del país en Jakarta. Moreira fue detenido en 2003 en Yakarta cuando intentaba ingresar con 13,4 kilos de cocaína.