El ingreso de La Rioja a Cuyo, proclamado el 22 de enero de 1988 en la Casa de Gobierno sanjuanina, tuvo como columna vertebral un ambicioso documento de 19 puntos que planteaban acciones comunes entre las provincias tendientes a reforzar aspectos claves: comunicación, desarrollo económico, gestiones en bloque ante la Nación, integración con Chile, entre otras. Carlos Menem, por entonces gobernador de La Rioja, vio en esta región un trampolín de desarrollo para su provincia, principalmente en materia minera. Pero para darle entrada, tuvo que negociar con sus pares de San Juan, Carlos Enrique Gómez Centurión; de Mendoza, José Octavio Bordón y el puntano Adolfo Rodríguez Saá.
