Tenía que ser así: sufriendo, remontando, festejando. Y con la bandera del enorme corazón de Sportivo Racing de Jáchal que en la definición de la primera edición de la Copa de Clubes Campeones Femenina dejó con las ganas al hasta ahí invicto, Sportivo Iglesia para vencerlo por 3-1 y festejar en el Bicentenario de Pocito. Tal vez sin saber estaban haciendo historia, pero absolutamente conscientes que era el partido de sus vidas, las chicas de Racing jachallero demostraron más concentración, más sed de gloria que las Funebreras que pronto empezaron a ganar la final con aquel gol de Andrea Ponce a los 17 minutos del primer tiempo pero se relajaron y terminaron sufriendo. Primero con dos remates en el travesaño del arco de Anglada y después con la reacción de las Verdinegras en el complemento. Pero hubo un punto decisivo. Ganador por donde se lo mire y fue la convicción de que se podía que demostraron las chicas de Racing. Y es que apenas terminó el primer tiempo, cuando estaban abajo 0-1 y se terminaba la ilusión, se concentraron en lo que tenían que hacer y sin mirar el marco, sin distraerse con los saludos y las fotos con los conocidos y familiares de la platea, enfocaron su energía en revertirlo. Del otro lado, Iglesia decidió mal. Distensión, fotos, saludos y el disfrutar del entretiempo con su gente. Así fueron las consecuencias.

