Los líderes del G20 se comprometieron hoy a reforzar la cooperación internacional en la lucha contra el islamismo radical, a mejorar el intercambio de información en este ámbito, ahogar sus fuentes de financiación y evitar su propagada en las redes sociales, luego de la ola de atentados de los últimos años.
Tras la primera jornada de la cumbre de jefes de Estado y gobierno del G20 en Hamburgo, Alemania, el foro emitió un comunicado conjunto centrándose en la amenaza del yihadimsmo internacional, en el que se condena su expansión a nivel global y se aboga por combatirlo de forma unitaria.
La canciller alemana, Angela Merkel, al hacer balance del primer día de la cumbre argumentó que el extremismo ‘no conoce fronteras‘ por lo que es necesario unir fuerzas y cooperar para afrontarlo, un esfuerzo en el que el G20 puede realizar su contribución.La canciller abogó por ‘compartir información mucho mejor‘ entre países para combatirlo, al estilo de Interpol, y llamó a ‘intensificar‘ los intercambios de datos relevantes entre fuerzas de seguridad y autoridades judiciales, informó la agencia de noticias EFE.
‘Nos aseguraremos que los terroristas sean llevados ante la justicia‘, afirma el documento del G20.Los socios se comprometen en el texto a apoyar los esfuerzos de Naciones Unidas contra el extremismo y subrayan la necesidad de luchar de forma coordinada contra la amenaza que supone el regreso a sus países de origen de combatientes procedentes de Siria e Irak, evitando que se establezcan en otras regiones.
El texto aboga también por mejorar el intercambio de información entre los servicios de inteligencia, las policías y la justicia, respetando las legislaciones nacionales de protección de datos, y por mejorar las normas de seguridad y de intercambio de datos en los viajes y en inmigración.Apuestan además por analizar ‘los riesgos y potenciales puntos vulnerables de la aviación‘, aplicando las medidas de seguridad ‘efectivas y proporcionadas‘ establecidas por la Organización Internacional de Aviación Civil.
El compromiso del G20 llega luego de una ola de atentados islamistas que en los últimos años golpeó a países de los cinco continentes, muchos de ellos relacionados al surgimiento y expansión del grupo Estado Islámico (EI) al calor del caos de las guerras de Siria e Irak.
Aunque la organización se encuentra bajo máxima presión militar en ambos países, ha mantenido su capacidad de cometer ataques o de inspirarlos, incluyendo el gran atentado de París de noviembre de 2015 y varios más en Bruselas, Londres, Berlín, Niza, Estambul, Túnez, El Cairo, Beirut, Melbourne, Ottawa, entre otras ciudades del mundo.
En el punto 9, introducido a propuesta de España, se subraya la ‘importancia de proporcionar un apoyo a las víctimas de actos terroristas‘.Los socios del G20 decidieron tomar medidas y cortar de raíz el acceso de los grupos fundamentalistas islámicos al sistema financiero internacional, especialmente el EI y Al Qaeda y sin olvidar los pequeños movimientos de dinero que se transfieren a células o individuos.
En este contexto, se apunta a las conexiones entre el islamismo radical y el crimen organizado internacional y se destaca también la necesidad de contar con estrategias para combatir la radicalización, y programas de reinserción ‘con respeto a los presos‘.
‘Es crucial promover la tolerancia política y religiosa, el desarrollo económico y la cohesión social‘, se afirma en el documento.Para luchar contra la radicalización y evitar el uso de las redes sociales para difundir propaganda extremista, reclutar atacantes o combatientes o financiar ataques, los socios del G20 trabajarán con los principales grupos tecnológicos privados y creadores de aplicaciones para que se detecten y eliminen contenidos que inciten al odio o a cometer acciones violentas.