Un documental que en noviembre pasado se estaba produciendo en Hollywood llamado "dinero de sangre", revela el plan de una multinacional abortista, Planned Parenthood, en un negocio millonario, para el cual se usó como estrategia separar a los jóvenes del apoyo familiar en la formación sexual.
En la película hay entrevistas, una de las consultadas dijo: "Teníamos preparado un plan para realizar abortos y lo llamamos (Plan de educación sexual). Se trataba de acabar con su inocencia, separarlos de sus padres y sus valores, y convertirnos en sus asesores en sexo". Se trata de una de las formas más duras de explotar a la mujer, el video considera que "es la máxima explotación de la mujer", obteniendo sumas millonarias.
No es extraño que para lograr confundir a los jóvenes se recurra a separarlos de la familia, la debilitación del vínculo familiar los deja sin el apoyo necesario en momentos difíciles. Parece una ironía macabra que se llame paternidad planeada a la muerte planeada de niños antes de nacer. La paternidad no se puede planear, ni hacerla responsable, matando niños y dejando vivir a otros cuando a los padres les parece bien su llegada. Lo que se llama plan es la renuncia a la paternidad matando al hijo no nacido.
En esas campañas abortistas se desconoce verdades, el niño no nacido es un ser humano. Curtis Boyd, especialista en abortos tardíos admitió en la televisión de Texas que está matando, el querer justificar ese asesinato argumentando a favor de los problemas de quien quiere abortar, es un signo alarmante de la frialdad con que se puede matar ya en el siglo XXI. El asesinato no es un medio válido de resolver problemas, al contrario, es crear más problemas con la gravedad que ya se conoce, tienen las consecuencias que sufre la mujer que aborta. Distintos estudios muestran la relación entre los trastornos provocados por el aborto y el suicidio de mujeres.
La madre y el niño en gestación tienen una relación natural, cuya ruptura provocada genera trastornos psicosomáticos que requieren atención; una vez provocado el aborto se debe atender a la madre para que pueda elaborar el trauma. Se sabe que la mujer que lamentablemente pasó por esa circunstancia, dedicándose a tratar de evitar otros abortos comunicando su dolorosa experiencia, encuentra un sentido que la ayuda a tolerar el dolor espiritual.
El negocio de sangre recurre a ocultar los efectos del aborto para que la mujer engañada acepte hacerlo; hay testimonios de eso. Kay Zibolsky fue violada a los 16 años, dio a luz una niña, a los 18 meses fue dada en adopción, pero afortunadamente la conoció después, entonces Robin dijo a su madre: "Caramba, me alegro mucho de que no te hayas hecho el aborto". Ahí se vio de frente lo que se habría matado con el aborto, un ser humano cuya vida es valiosa. La madre agrega: "Robin resultó ser una parte importante del proceso de sanación, y le doy gracias a Dios hoy en día porque no hice nada en mi juventud por lo cual hubiera tenido que sufrir el resto de mi vida, y no le hubiera dado la oportunidad a mi hija de decirme aquellas conmovedoras palabras".
Otro hecho importante es que Dios quiso que la separación de la adopción fuera superada con el encuentro.
El Colegio Real de Psiquiatras del Reino Unido admite que la mujer que aborta puede tener problemas mentales, se conoce el caso de la artista británica Emma Beck que se suicidó por haber abortado gemelos, escribió: "Nunca debí haberme sometido a un aborto. Ahora veo que habría sido una buena madre. Le dije a todo el mundo que no quería hacerlo, hasta en el hospital. Estaba asustada, ahora es demasiado tarde. Morí cuando mis bebés murieron. Quiero estar con ellos; nadie más que ellos me necesita" (Cristo Hoy, Nº 801, p.22).
El escrito revela que se vio impulsada a hacer lo que no quería, estaba asustada y necesitaba ayuda espiritual. Además se puede interpretar que aunque concurrió al hospital no estaba decidida al asesinato de los niños, entonces en esa situación donde puede haber ambivalencia, se debe brindar ayuda para evitar la muerte.
(*) Doctorado en Filosofía
