Jorge Olivera, quien tiene dos condenas como jefe de la represión ilegal durante la última dictadura, le había solicitado al Tribunal Oral Federal la autorización para ir a un gimnasio, día por medio, por el lapso de una hora y media cada jornada, para combatir el sedentarismo, pese a que se encuentra con prisión domiciliaria. Sin embargo, los jueces Daniel Doffo, Eliana Rattá y Carlos Lascano le rechazaron el planteo porque, entre otros puntos, resaltaron que lleva adelante su detención en una casa que "cuenta con el espacio suficiente, instalaciones y ambientes como patio, garaje, pileta, etcétera, que le proveen la posibilidad de realizar el ejercicio físico que su estado de salud requiere, sin la necesidad de tener que trasladarse a un sitio distinto".

