Es muy llamativo ver a los automovilistas que van a casi 100 km/h bajar a menos de 80 al ver las sirenas azules de las movilidades de Gendarmería Nacional que andan en la Circunvalación. Es como si todas las normas viales se subieran a la cabeza en el mismo momento en que advierten la patrulla. Las luces de stop, la cola de las camionetas que se levanta un poco al frenar y hasta, a veces, el chillido de las cubiertas, se repite 200 metros antes de los autos de los hombres de las multas. Y cuando éstos se paran a un costado de la ruta, los vehículos comienzan a desfilar por las salidas de la autopista para no topárselos. Desde mediados de agosto, los gendarmes custodian la Circunvalación haciendo cumplir las normas viales. DIARIO DE CUYO compartió 2 horas de la madrugada de ayer con ellos en pleno operativo. Labraron multas, hubo una persecución y hasta radiaron un auto por mal estacionamiento.

Para que se pudiera ver la realidad del tránsito en la Circunvalación, Fernando Uberuaga, jefe del operativo, se trasladó junto a personal de este diario en su auto particular. El iba 300 ó 400 metros atrás de una patrulla de Gendarmería que andaba con sus sirenas azules encendidas, pero en silencio. El primer vehículo en sobrepasar rápidamente a Uberuaga (que andaba a unos 70 km/h) fue una camioneta 4×4 que pasó a más de 90 km/h, cuando el límite en la autopista es de 80. El veloz conductor bajó a la velocidad del jefe en un instante y se quedó atrás del patrullero unos segundos para pasarlo inclusive con guiñe.

A unos 120 km/h iba un remisero con una pasajera. Pasó junto al auto gendarme sin vacilar, sin que sus luces de stop se encendieran. Y sin vacilar también, la patrulla lo siguió, lo sobrepasó y lo hizo detener a un costado. El hombre anduvo casi un kilómetro hasta frenar totalmente. "Es que si voy despacio no llego a buscar otro pasaje", exclamaba el hombre con una mano en la cabeza, mirando cómo uno de los uniformados le llenaba un acta por exceso de velocidad, que le costará de 500 a 600 pesos.

En su labor en la autopista, los uniformados tienen un cierto grado de tolerancia y más ahora que aún están en período instructivo en el qué sólo sancionan con actas las infracciones más graves. Este lapso de indulgencia culmina el 15 de este mes, cuando arranquen aplicando la ley exhaustivamente.

Quien agradeció por esa tolerancia fue un hombre que iba en un Fiat Duna sin una luz de posición trasera. El hombre tenía toda la documentación del vehículo al día y dijo que a veces le fallaba ese foco. Los uniformados le dieron la posibilidad de arreglarla en el momento. El chofer lo intentó, pero el auto siguió tuerto. Sin embargo los gendarmes le recomendaron que fuera a comprar el foco que le fallaba y lo cambiara lo más pronto posible. Y sin multarlo.

Durante las 2 horas que DIARIO DE CUYO estuvo con los gendarmes radiaron un auto que estaba estacionado entre la salida que da a Ignacio de la Roza y el Lateral Oeste. El vehículo permanecía delante del guardarrail estorbando la bajada de los autos de la autopista. Los gendarmes esperaron 15 minutos con la patrulla al lado del auto con las sirenas encendidas. Como no aparecía el dueño, llamaron a la grúa para que lo llevara a un playón ubicado en Marquesado, perteneciente a la Fuerza. La grúa es particular y cobra el traslado; cuando el infractor paga la multa, a esta se suma el monto del acarreo, que ronda los 70 pesos.

La primera noche de viernes de operativos, el 21 de agosto, los uniformados radiaron 6 autos por estar estacionados dentro del anillo de la arteria del sector Oeste, de Libertador hasta Ignacio de la Roza. El viernes, sólo 1.

Dentro de la autopista hay contacto permanente por radio entre los 3 vehículos verdes que controlan los fines de semana y que van por ambos carriles. En las movilidades viajan unos 12 uniformados. Durante los días hábiles la cantidad se reduce a 8. En promedio, en una noche de viernes o sábado los vehículos verdes dan unas 20 vueltas a la autopista, es decir, circulan unos 240 kilómetros.