Tiene 20 años, es estudiante de segundo año de la Licenciatura en Turismo de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de San Juan. Es un pibe común que se diferencia del resto de los de su edad porque gran parte de su vida la dedica al ajedrez. Actual campeón universitario nacional, primer tablero de la UNSJ, Román Herrmann viene de consagrarse subcampeón panamericano hace 10 días en Cariló, cedió el título con el porteño Nelson Luján, luego de cerrar en tablas la partida que definió el cetro. "Si le ganaba era campeón, empatamos y yo terminé con 7 puntos y el con 7,5", contó.
Ese resultado y los 1.900 puntos que tiene en el ranking ELO pesaron para que la Fada (Federación Argentina de Ajedrez) lo invitara a participar del Campeonato Mundial que se realizará en abril de 2017 en Italia. Competir allí, le permitiría sumar puntos importantes con los que aspira a adquirir la categoría de "Candidato a Maestro", primer estamento dentro de la consideración profesional mundial. "El problema es que para ir al Mundial necesito 15.000 dólares y no los tengo", explicó quien está a las puertas de ser el primer sanjuanino en llegar a tener grado internacional.
Su padre Gustavo, jugador aficionado, fue quien lo insertó en el mundo de los trebejos. "Cuando tenía cuatro años me regaló un libro de Ajedrez que había sido suyo, con la idea de que aceptara internarme para una operación", relató quien entre los 4 y 15 años vivió en Jáchal y desde allí se ganó un lugar dentro del ámbito provincial del deporte-ciencia. Armando Ramírez, un dedicado maestro, detector de talentos, fallecido recientemente, fue quien lo instó a competir en San Juan y lo llevó a varios torneos en Chile.
"Venía a San Juan, para jugar, y me quedaba en casa de mis abuelos", graficó el chico que en 2004, con 8 años culminó 143 entre 400 ajedrecistas en un Torneo Internacional realizado en Linares, Chile, al que asistieron entre otros, el luego campeón mundial, el indio Viswanathan Anand y el Gran Maestro Internacional búlgaro Veselin Topalov.
Volvió a radicarse con su familia en la capital sanjuanina en 2011 y hasta el año pasado su talentoso juego fue ordenado y formateado por Gustavo Dávila, a quien Román está muy agradecido. "Yo era muy ofensivo, demasiado ansioso, atacaba y atacaba. Él me moldeó y me enseñó a ser un jugador más posicional. Lo que logré hasta hoy se lo debo a Gustavo", afirma quien entre el 8 y 11 de diciembre, junto a una quincena de sanjuaninos, participará de la Final Argentina 2016 que se disputará en la Facultad de Medicina.
"En Jachal llegué a entrenar 8 horas diarias. Cuando regresamos a San Juan comencé a jugar regularmente en el club Jaque Mate y ahora lo hago en la Biblioteca Franklin", dijo el joven deportista cuya expectativa pasa por competir en el Mundial y acercarse a los rangos más importantes dentro de su deporte. "Mi sueño sería llegar a ser Maestro Internacional, pero debo ir paso a paso y si no compito con los mejores nunca sabré dónde está mi techo", afirmó con determinación.