La escultura, de una altura de 8,35 metros, se erige sobre una base rectangular de 4,88 por 3,45 metros, y para instalarla, previamente se realizó una obra civil para ‘anclarla’ al suelo y así prescindir de soportes externos. Sin dudas, no pasará desapercibida para las personas que pasen por la puerta del museo Franklin Rawson.

