Japón puso ayer su crisis nuclear al mismo nivel que el peor desastre atómico del mundo, Chernobyl, después que nuevos
datos mostraron que la radiación filtrada inicialmente de la planta dañada por el terremoto fue mayor de lo pensado.
Un mes y un día después, la Agencia de Seguridad Nuclear de Japón (NISA) indicó que los reactores dañados por el tsunami del 11 de marzo pasado en la central nuclear de Fukushima Daiichi han estado liberando cantidades masivas de sustancias radiactivas al aire, que suponen un riesgo para la salud humana y el medio ambiente de la zona. Por lo que elevó el accidente del nivel 5 al 7 basándose en el análisis de las cantidades de materiales radiactivos que se han liberado al medio ambiente desde los reactores 1, 2 y 3.
El gobierno cree que una parte considerable de la radiación proviene de la unidad 2, cuya cámara de supresión, en la base del reactor, quedó dañada el 15 de marzo por una explosión de hidrógeno, informó ayer Kenkichi Hirose, asesor del Ejecutivo.
Por su parte, la NISA dijo ayer que, tras analizar la información disponible, estima que entre 370.000 y 630.000 terabecquerels de material radiactivo han sido emitidos al aire desde los reactores 1, 2 y 3 de Fukushima, mientras que las mediciones no tienen en cuenta el impacto de la contaminación en la tierra o el mar.
La central de Chernobyl en Ucrania era hasta ayer el único caso de accidente grave. El 26 de abril de 1986 se decretó el nivel de alerta 7 (al igual que lo que ahora tiene Fukushima), tras la explosión del reactor número cuatro de la central de Chernobyl, en Ucrania aunque entonces pertenecía a la URSS.
No obstante, el portavoz de la agencia, Hidehiko Nishiyama, destacó ayer que ambos accidentes tienen elementos diferentes y que las emisiones al exterior de Fukushima equivalen hasta ahora al 10 por ciento de las liberadas por el reactor cuatro de Chernobyl (Ucrania).
El Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) define el nivel 7 de gravedad en la Escala Internacional Nuclear y de Sucesos Radiológicos (INES) como un accidente que emite a la atmósfera radiación superior a varias decenas de miles de terabecquerel de yodo radiactivo.
En este marco, la prensa japonesa destacó que los nuevos datos muestran que desde los primeros días las emisiones ya se aproximaban a los estándares que permiten fijar el máximo nivel de gravedad, mientras que Greenpeace criticó ayer que la decisión se ha tomado “lamentablemente tarde. La situación en Fukushima se está estabilizando lentamente”, señaló por su parte, el primer ministro nipón, Naoto Kan.
