El sector gastronómico sanjuanino tuvo un saldo negativo en la primera semana en que rigen nuevas medidas para contrarrestar la segunda ola del coronavirus, y aseguran que se les ha derrumbado un 50% la facturación y afluencia de gente debido a que tienen que cerrar más temprano, y no alcanzan a tener rotación de clientes. Desesperados por esa situación, e intentando reactivar la demanda para seguir subsistiendo, han salido con promociones generalizadas, como nunca antes. En los bares y restó de la provincia se ofrecen descuentos del 20% y ofertas de 2×1 o "happy hours", y muchas de esas promos se aplican en horarios tempranos -hasta las 21 o 21,30- justamente para incentivar a que vaya más gente antes de que obligatoriamente tengan que cerrar. "Apoyemos a nuestros gastronómicos, cená temprano", es el slogan que distingue a esta campaña inédita en la provincia. El pasado 10 de abril el Gobierno provincial puso en vigencia nuevas medidas para frenar los contagios sin dañar la economía, y al sector gastronómico le aplicó restricciones nocturnas. Desde entonces deben cerrar de domingos a jueves a las 12 de la noche, y los viernes y sábados pueden extenderse una hora más, hasta la 1. Los empleados solamente pueden permanecer una hora más para limpiar y ordenar, y de esa forma cumplir con la restricción de circulación que rige hasta las 6 de la mañana. El sector que nuclea a los bares y restoranes estuvo de acuerdo en acortar los horarios, para colaborar en el combate contra el Covid, en la mesa de Acuerdo San Juan que convocó el Gobierno. No obstante, ahora están muy preocupados por el futuro del sector debido a la pronunciada caída de ventas que se ha producido en la primera semana de restricciones. "El corte del horario nos está matando. Comparado con un día normal antes de las restricciones, la presencia de comensales y la venta ha disminuido un 50 por ciento", aseguró Rubén Miodosky, representante del área bares y restaurantes dentro de la Cámara Hotelera Gastronómica. El propietario del resto bar Rocco, agregó que el miedo de la gente a los contagios en esta segunda ola es una causa, pero que en la cámara están convencidos que la mayor parte se debe a la costumbre del sanjuanino de salir a cenar tarde. Todos dicen que la gente llega a las 22,30 o 23 a cenar, poco antes del horario exigido de cierre. Mauro Novelli, propietario de Johnny B. Good dijo que se perdió la rotación de personas y el consumo, al tener menos tiempo para comer. "Ahora evitan comer un postre o un café", dijo. Agregó que el sector está apostando a distribuir más la venta en todo el horario diurno, el almuerzo y la tarde, lo que es difícil porque implica cambiar la cultura al sanjuanino. Roberto Putruelle, dueño de lomoteca Pirandello, también pintó un escenario de incertidumbre. "Hoy, salir a cenar no es lo más barato, la gente que lo hace va a distenderse, y va ser muy difícil que vaya a consumir más temprano. Por eso hemos apuntado todo el sector a promocionar los horarios hasta las 21,30", dijo.

