Bueno, no llegó a mayores, pero cuentan que el aire se cortaba con un hilo dental. Acostumbrado a que lo traten como un rey, Ricardo Fort y su séquito (guardaespaldas, cantante mamá Marta y rubia novia aspirante a famosa) fueron a ver a Antonio Gasalla al teatro en Mardel, donde -llamativo despliegue de seguridad mediante- lo aguardaba un buen puñado de curiosos. Y a la salida, como es natural, decidieron ir a comer algo por ahí (ninguna fonda, claro). El punto es que recalaron en el restaurante La Guapa (parece que es el reducto elegido por el farandulaje que recala en La Feliz). Y allí, el millonario fortachón -que ayer se reunió con Marcelo Tinelli en la casa del conductor, para limar asperezas- se encontró por primera vez, face to face, con Jacobo Winograd, rey de los mediáticos vernáculos si los hay. Todo hubiera quedado en un simple +hola qué tal+ si no fuera porque días antes, el verborrágico "Chizito" -como lo apodó Silvia Süller- opinó también del empresario chocolatero en el programa Animales Sueltos que conduce Alejandro Fantino; y no abundó en elogios precisamente, sino que fiel a su estilo sincericida demolió su estilo ostentador. Parece que los dichos llegaron a oídos de Ricky Ricón, porque no le hizo ni cinco de gracia verlo ahí. Mucho menos cuando constató con sus propios ojitos que el panelista de Roberto Pettinato ya estaba muy de charla con sus mujeres (mami y Virginia Gallardo).