Europa ha sufrido entre fines de abril y principios de mayo intensas heladas tardías que han afectado miles de hectáreas de viñedos. Una vez más se pone en evidencia el efecto del cambio climático donde por un lado hay fuertes fríos en un hemisferio del planeta, hay intensas olas de calor el otro por el otro. Y esto parece se va a seguir repitiendo de modo que ya nada sorprende que esto se reitere. El pasado año en varios países europeos -Austria, Suiza, Italia, Croacia, Alemania, Eslovenia, Francia y Bélgica-, las manzanas, las peras, las cerezas y las uvas se congelaron a principios de abril. Las nevadas también han causado problemas con los sistemas de cubierta y, en ocasiones, la nieve ha causado una gran destrucción. En nuestro hemisferio sur, el pasado año los viñedos también sufrieron heladas tardías con cuantiosos daños de manera especial en las vides para consumo en fresco y pasas. Ahora las noticias revelan que Francia se ha visto asolada por las heladas en abril y hay riesgo de que se sigan produciendo daños en mayo. Por el momento resulta imposible proporcionar cifras precisas acerca de la pérdida estimada de cosecha, aunque ya hay datos donde regiones como Alsacia es la más afectada parada, mientras que en Champaña entre el 20 % y el 25 % de las yemas han sido destruidas. La región del Languedoc-Roussillon y el Valle del Rhon también se han visto muy afectadas. Entre el 20 % y el 50 % de las viñas de Aude están tocadas, al igual que entre un 60 % y un 70 % de las viñas en Ventoux. Asimismo, en el Valle del Loira, entre el 40 % y el 50 % de las viñas han sufrido daños, mientras que en la región de Burdeos las pérdidas se estiman en torno a un 50 %‘. Portales como Vinetur o la Agencia EFE revelan que las malas condiciones meteorológicas también han azotado al sector agrícola italiano en abril. Las heladas tardías de primavera han provocado graves daños a los viñedos. En Toscana, por ejemplo, los daños en el viñedo se calculan en torno a los 80 millones de euros, debido a la destrucción de más de un 20% de la producción por causa de las heladas. De igual modo, se observan graves daños en las zonas de producción de Chianti, ChiantiClassico y Chianti Rufina, en las que algunos viticultores han perdido hasta un 90% de su producción.


