El furor por alquilar casas con pileta para pasar las vacaciones despertó una polémica que recalentó el verano sanjuanino: los hoteleros y prestadores más chicos de cabañas y posadas salieron a cuestionar a quienes realizan alquiler temporal -que han irrumpido en plataformas de redes sociales y en inmobiliarias-, los acusan de establecer una competencia desleal porque no pagan impuestos ni cumplen exigencias; y piden que las autoridades salgan a controlarlos para evitar por un lado que se sigan desmoronando los que están en regla y también para que la provincia cuide su estatus turístico y sanitario. Favio Nievas, presidente de la Asociación Hotelera Gastronómica San Juan, dijo que ""la informalidad genera competencia desleal", y que la situación ""es injusta" y los complica. Agregó que los prestadores turísticos legales pagan seguros, habilitaciones municipales y de bomberos, aportes gremiales e impuestos provinciales y nacionales. Además, con la pandemia debieron capacitarse para obtener el sello de "Establecimiento seguro" que garantiza que aplican los protocolos de salud e higiene. ""Todo esto es gasto, tuvimos que hacer las plataformas para ese sello, participar el tiempo que duró la capacitación y rendir, porque además nos sentimos responsables de cuidar al pasajero y mantener el turismo y el estatus sanitario. En todo este alquiler temporal que ha surgido ahora hay un gran descontrol y estamos compitiendo con alguien que no cumple ninguno de esos requisitos que sí nos exigen a nosotros", se quejó. Nievas demandó mayor control a las autoridades y pidió que se cumpla el convenio que firmó hace años el gobierno comprometiéndose a combatir la informalidad. El fenómeno del alquiler de casas y quintas irrumpió fuerte en el último mes y medio, ya que por la pandemia los sanjuaninos pasarán el verano en la provincia. Muchos propietarios han resignado sus casas de fin de semana para ganar dinero, incluso elevando bastante los precios. Un informe de este diario reveló que en las inmobiliarias la demanda superó la oferta, y para enero ya casi no queda lugar. Desde las inmobiliarias defienden el negocio que se realiza a través de ellas (ver aparte). Daniel Paroli, presidente de la Cámara de Turismo de San Juan, dijo que esto daña al que tiene cabañas, un hotel de campo, una posada y a los alojamientos rurales, ""es decir, al 90% del alojamiento turístico que es requerido en este momento". También hizo hincapié en que mientras los prestadores turísticos inscriptos debieron capacitarse para lograr el sello de seguridad por la pandemia, ""indudablemente todos los que salieron a alquilar sus casas no están capacitados". Añadió que además de ser competencia desleal generan un perjuicio al Estado porque representan una actividad comercial sin tributación. ""Cualquier propietario tiene el derecho de alquilar su casa con pileta, siempre que se encuadre en las normas. Si no, produce daños a quienes están inscriptos", opinó. Paroli acusó también a estos alquileres informales de elevar las tarifas y de provocar la polémica que desató hace unas semanas un piloto de automovilismo mendocino que dijo que alquilar en San Juan es más caro que en Miami. Desde las cámaras de turismo departamentales también se escucharon quejas. Ramón Ossa, presidente de la Cámara de Empresarios de Calingasta, dijo que ese departamento viene peleando hace años con propietarios que no están registrados e igual alquilan sus casas a turistas y este año el problema se profundizó. ""Todo el sector hotelero tuvo que entrar a Capacitur, hemos tenido que estudiar, se nos obligó a cumplir con todos los protocolos para la aceptación de pasajeros, y ellos no pagan impuestos, no han rendido protocolos y alquilan en negro", lamentó.

