Un guanaco, dos liebres, un quirquincho, tres pájaros, todos animales protegidos por ley. Por eso fue que que los uniformados, con orden judicial, se los quitaron a Manuel Alfredo Páez (48), aunque ese ahora no es su mayor problema: en la casa que habita en la calle San Martín, en Villa Mercedes, Jáchal, tenía también una carabina semiautomática calibre 22 y otro rifle de igual calibre, cartuchos para esas armas y una gran cantidad de cuchillos que, al parecer, utilizaba en la caza furtiva de animales, dijeron fuentes policiales.

