30 de marzo de 2009 - 00:00

La caída de la cosecha condiciona al mercado

Un importante dirigente vitivinícola graficó al estilo hollywoodense las sensaciones que por estas horas vive la actividad. "El panorama de la vitivinicultura nacional éste año, aseguró, lo va a sintetizar el título de la película "El año que vivimos en peligro", un film premiado que protagonizó Mel Gibson y Sigourney Weaver en la pantalla grande.

Sin duda lo que intentaba comunicar era como a partir de la caída inminente del volumen de la cosecha -están hablando de más del 25%- se ha desatado una ola de rumores que está pegando de lleno en los mercados del vino y lo condicionan. Otra de las hipótesis que manejaba el dirigente era que una vez solucionada las angustias de los pequeños y medianos productores por el valor de sus uvas -aquí nadie está realizando operaciones por debajo de los $0,60- y levantada la cosecha, los empresarios se encuentren con la incertidumbre de no poder vender el vino o el mosto. Y ya hay señales de preocupación. Como señalara Diario de Cuyo en su publicación del sábado pasado, y según un trabajo de la Consultora Marketing, Research and Technology, fue inminente la caída en las exportaciones de vino y mosto durante enero y febrero del 2009. Según el informe, el mayor desplome lo sufrió el mosto. Las ventas al exterior cayeron casi un 60% en volumen (13.122 toneladas menos que en 2008), y un 43% en dólares con respecto al año anterior. Al vino a granel no le fue mejor. Durante los dos primeros meses del año se exportaron sólo 19 millones de litros, frente a los 34 millones durante el mismo período de 2008, con una caída del 43% en volumen. Los ingresos en divisas bajaron, a su vez, 22,24%, con 11 millones de dólares vendidos al exterior en enero y febrero de este año, frente a los más de U$S 14 millones de ese período en 2008.

Pálidas

En los pasillos de las entidades otra inquietud aparece en danza. Según los observadores, ésta temporada la actividad va a estar tapada de dinero -créditos blandos de los gobiernos provinciales, subsidios de organismos internacionales, financiación para pequeños productores- pero se corre el riesgo que se produzca un desequilibrio entre una expectativa de precios razonables, con un mercado francamente en retroceso y recesión. Ante tanta "pálida", y a pesar de la merma importante en los volúmenes que confirmó el INV el jueves, -el organismo fiscalizador aseguró que la cosecha 2009 dejará menos uva de lo esperado, y según estimaciones en base al volumen acumulado a la semana número 12 de la cosecha (al 22 de marzo), cerrará con aproximadamente 2 millones de quintales por debajo de los 26 millones pronosticados en febrero. Es decir, 4 millones de quintales menos en relación a la temporada 2008-, algunos especialistas ya prometen que lo determinante del 2009 va a ser la calidad superlativa de nuestras uvas. De todas maneras, son concientes que el daño que ocasionó el clima en los oasis productivos de San Juan y fundamentalmente, en el Este de Mendoza -departamentos de San Martín, Rivadavia y Santa Rosa- zona que aporta más del 50% al total del volumen nacional, son los que han impactado en la merma de la nueva vendimia. José Luis Lanzarini -presidente del Fondo Vitivinícola Mendoza y empresario bodeguero del Este- fue contundente y aseguró que en el oasis Este de la provincia "hay 50% de merma en variedades criollas, 30% en variedades tintas". Según el dirigente empresario, la peronospera sufrida por los cultivos producto de las intensas lluvias del año pasado y éste nuevo concepto de "la onda de calor" que ha aparecido en el lenguaje vitivinícola luego de investigaciones de científicos australianos -que superando 3 o 4 días de temperaturas entre 33º y 34º sostenida, se produce en el grano una deshidratación que afecta directamente en el tamaño de la valla y da una mayor concentración en azúcar-, han impactado de lleno en la nueva cosecha.

Muy pocos técnicos, advirtió Lanzarini, "estimaron lo que realmente estaba sucediendo con la cosecha, es decir "el racimo estaba, pero el peso y el tamaño de la valla era menor". Mientras tanto, el mercado de traslado está a pleno. Hay una demanda importante de bodegas que se han quedado "cortos" en sus estimaciones para cubrir sus compromisos comerciales, y están saliendo a comprar. Por eso, en un año que se presenta complejo y macro-económicamente recesivo, hay una sensación que los mercados tanto internos como externos se están poniendo "muy duros" y hoy, son la gran preocupación y aparecen como el "talón de Aquiles" de la actividad.

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