Siempre es necesario "recordar”. Los romanos tienen para esta palabra, una significación muy particular. El concepto de "memoria”, estaba relacionado con otro: el de "recordar”. Curiosamente, recordar está formada por dos términos re-cordis. "Cordis” es corazón, "re”, bueno, es una particular que implica repetición. Tanto la memoria como el recuerdo, para ellos -como para nosotros-, estaba cargado de emotividad.
Agustín de Hipona, tiene una de las visiones más originales respecto del significado de memoria. Pues bien, él dice que se "’tiene” lo olvidado, se tiene la ausencia de lo percibido (Confesiones. Libro X). Se tiene lo ausente en una celda muy remota. En la memoria se retiran y sepultan las representaciones, con la expectativa de recobrarlas. Sin embargo, habrá en el olvido la sospecha que hubo qué recordar y en ese punto, el olvido podría ser un grado inaccesible de la memoria, una celda a la que no se podría acceder.
Bueno. En estos últimos días, por lo menos lo que va del mes de marzo, bastante convulsionado tanto para la Argentina como para el mundo, hay mucho contenido para hacer memoria -para recordar- y no dejar en la oscura noche del olvido. Voy a mencionar algunos eventos.
El 16 de julio de 2007, a las 10:13 hs., un terremoto de magnitud 6.8 en la escala Richter dañó la central nuclear japonesa de Kashiwazaki-Kariwa, la mayor del mundo, con siete reactores.
El viernes 11 de marzo del corriente año, otro devastador terremoto de 8,9 en la escala de Richter, el de mayor magnitud vivido en Japón desde que existen registros, ha sacudido nuevamente a esa ciudad. Paradójicamente, la central nuclear de Fukushima, es expuesta al brío del mar embravecido, provocando rupturas de sumo peligro para el mundo.
El presidente de Francia, Nicolás Sarkozy; el premier británico, David Cameron; su colega italiano, Silvio Berlusconi; el líder del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero, y su homólogo Barack Obama, han sido los grandes socios y lobistas de Muammar Khadafi en Occidente. En los últimos años, han firmado acuerdos económicos multimillonarios con el líder libio que está en el poder hace 42 años, pero al que consideran "’dictador” desde hace un par de semanas. Ahora, se han convertido en sus peores enemigos, en un conflicto que ha puesto en jaque el mercado del petróleo.
Finalmente, recordar que hace 35 años (1976), un golpe cívico militar, escribía una de las páginas más oscuras de la historia argentina, es fundamental.
El genocidio del "76, nos permite pensar sobre la necesidad de recuperar tanto los hechos del pasado como su representación, de sacar, como diría Agustín, lo vivido que vive en la memoria, ya que el olvido no es la ausencia de lo vivido, sino una presencia escondida. Hoy, ya no son "individuos sin voz”, sino voces que son escuchadas nuevamente, ya que se le ofrece un espacio individual y social para ser expresadas.
Nos urge seguir planteándonos la cuestión del acceso diferenciado, particular y único a las experiencias del pasado. Es importante plantearse cómo recuperar la memoria, pero también, y sobre todo, cómo tratar con una memoria cargada de eventos olvidados. Sin duda, recuperar la memoria de nuestro pasado, nos plantea desafíos particulares: el desafío de contribuir a la elaboración de una conciencia histórica que atraviese generaciones y culturas diferentes. De esta manera las "voces” de los protagonistas de los casos más dramáticos de nuestra historia, podrán validar sus vidas, contra los negadores del pasado. ¿Será por complicidad?
