El complejo de la ex Villa Paolini, en Iglesia, se licitó para que se convirtiera en un polo turístico en el departamento. Sin embargo, a poco más de 3 años de la concesión, las puertas del predio siguen cerradas. Es más, su puesta en marcha atraviesa por un escenario polémico. Energía San Juan cortó la luz del lugar hace un año porque el adjudicatario, Miguel Ángel Ricchiardi, no la paga y se niega a hacerlo porque, asegura, el complejo sufre de una doble medición de electricidad, lo que implica un doble gasto. Además, le reclama al Gobierno que le entregue una planta de distribución de agua que, según el contrato, era para el complejo y en la actualidad es utilizada por los vecinos.
Fuentes del Ejecutivo señalaron que les llama la atención que se queje luego de que firmara el contrato aceptando el predio en las condiciones en las que se encontraba. Inclusive manifestaron que, por ejemplo, el problema del agua debe resolverlo con el municipio. Pero desde la comuna respondieron con contundencia. “Eso es una barrabasada. Iglesia ni ningún municipio provee de agua potable. Hay un ente oficial que es OSSE (Obras Sanitarias Sociedad del Estado), que en este caso, ha derivado el manejo en la unión vecinal de Rodeo, a quien debe supervisar”, remarcó el intendente Mauro Marinero. No obstante, quien sí habló del tema fue el ministro de Turismo, Dante Elizondo, pero solamente se limitó a decir que están analizando el caso y que están dispuestos a ver la forma para destrabar la situación y que el predio reviva.
La ex Villa Paolini, que se levantó para alojar a los trabajadores que construyeron el dique Cuesta del Viento (ver recuadro), fue vista por la gestión giojista como una pieza clave para desarrollar aún más el turismo iglesiano. Es que posee una gran capacidad de alojamiento con cerca de 200 camas (ver foto) y está enclavada a orillas del dique. Tras años de abandono y de intentos fallidos, el Gobierno la entregó en concesión el 1 de octubre de 2009. Después de encarar las obras de mejoras, Ricchiardi, dueño de la empresa “Estancia La Vicuñita”, comenzó a realizar observaciones. En primer lugar, destacó que la planta de agua que se le entregaba para abastecer exclusivamente a la exvilla es utilizada por los vecinos que se han conectado a la cañería que la distribuye. En consecuencia, “el predio no tiene agua”, remarcó Ricchiardi. Por esa razón, insiste en tener bajo su control la planta, aunque expresó que “estamos dispuestos a respetar a las familias que estaban conectadas anteriormente, pero que no se instalen nuevos lotes, comercios o industrias”. Frente a ese reclamo, el empresario dijo que hace 8 meses que no tiene respuesta. Fuentes oficiales indicaron que es un tema del municipio, pero el intendente replicó que es competencia de un organismo oficial como OSSE.
El otro punto de discordia fue la provisión de energía eléctrica. Ricchiardi explicó que el complejo tiene un problema de doble medición, es decir, que los medidores multiplican por 2 al consumo regular. Como no pagó el servicio frente a ese resultado, Energía San Juan le cortó la luz. El concesionario dijo que la empresa energética reconoció esa doble medición, pero que no se puede corregir a nivel de los medidores de la calle sino a través de obras dentro del complejo. Y en ese punto se preguntó: “¿Quién va a hacer las obras? Ya invertí 5 millones de pesos que están auditados”, resaltó.
Sobre ese cuestionamiento, desde Gobierno se mostraron sorprendidos debido a que cuando se firmó el contrato de adjudicación, Ricchiardi aceptó recibir a la exvilla en las condiciones en las que se encontraba, en donde tuvo la oportunidad de revisar las instalaciones. Pese a las idas y vueltas y los cruces, por lo menos se vislumbra la intención de llegar a un acuerdo. El concesionario remarcó que está a la espera de propuestas, mientras que el ministro manifestó la voluntad de “interceder” para solucionar las problemáticas que han trabado la apertura del lugar.
