En el 2010, y luego de 7 graves accidentes ocurridos en las rutas sanjuaninas provocados por la presencia de animales en plena calzada -gran parte ocurrieron en horarios nocturnos-, se desató en la provincia la discusión en cuanto a las responsabilidades que tenían cada una de las partes. Por un lado, el propietario del animal, que aparecía como primer eslabón en esta cadena nefasta de fatalidades; y por el otro, el Estado ausente y carente de herramientas para el control y posterior levantamiento del animal, como ocurrió en Caucete. Pero recién en septiembre del año pasado, la discusión llegó a la Legislatura, hasta sancionar una ley que obliga a la Dirección Provincial de Vialidad (DPV) a crear o arreglar cercos en las rutas.