Ni los 2 grados bajo cero de sensación térmica que marcó ayer el termómetro a las 8, hizo que Miguel Ángel Martín faltara a la cita más importante de su vida: llevar por primera vez en su propio sulky a la Virgen María. Envuelto en mantas viajó desde Chimbas hasta El Pinar, en Rivadavia, a bordo del carruaje para participar de la peregrinación en honor a María Rosa Mística, evento que contó con la participación de unas 100 personas, pese al frío. Es que se celebró el 4to aniversario de su aparición en el lugar y de la construcción de la gruta, justo al lado del eucaliptus donde la gente dijo verla.
A Fabricio Isaac tampoco lo detuvo la baja temperatura. También viajó desde Chimbas hasta El Pinar, pero en bicicleta, para participar de esta peregrinación por primera vez. ’Creo que el nerviosismo hizo que no sienta frío. Es la primera vez que participo de una actividad religiosa. Mi sobrinita tuvo un problema renal complicado y fue internada en el Hospital Garrahan. Le pedí a la Rosa Mística que la ayudara, y fue la primera vez que hice una petición a una virgen o a un santo. Y se me cumplió. A mi sobrina ya le dieron el alta. Ahora me toca cumplir a mí’, dijo Fabricio que llegó a las 8 de la mañana al Pinar, media hora antes de que comenzara la peregrinación, para colaborar con la decoración del lugar.
Aún no amanecía, y las mujeres del grupo de oración de la parroquia de Marquesado ya estaban en El Pinar colgando globos en todos los árboles del camino por donde se iba a hacer la peregrinación. Y de a poco se fueron sumando los colaboradores. Ni siquiera la gente que concurrió en auto se quedó adentro del vehículo para resguardarse del viento helado. Todo el que llegó colaboró con los preparativos que incluyó la preparación del té que luego se repartiría entre los presentes para mitigar el frío.
A las 8.30 en punto, la peregrinación arrancó desde la entrada al Pinar. Al frente del contingente iba Miguel Ángel Martín que guiaba su caballo tirándolo de las riendas. El hombre hizo la peregrinación caminando en forma de agradecimiento y porque en el sulky sólo había lugar para la Virgen.
