Al culminar el juego por cat.’99 entre Atlético Tucumán y Trinidad (ganó el León 3-1), los tucumanos no se aguantaron la bronca por la derrota y fueron decididos a agredir al árbitro. Los insultos y empujones de los chicos para el árbitro y la gente que se encontraba en la tribuna terminaron manchando lo que debería ser una fiesta.
