"La gloria no se compra". Así de claro y preciso, con la humildad que lo caracteriza, sintetizó su momento Luis Miguel Rodríguez. Nacido y criado en el pueblo de Simoca, Tucumán, la "Pulga" se abrazó con la gloria anoche, siendo el baluarte que llevó a Colón de Santa Fe a conseguir su primer título en el fútbol grande. El tucumano, que además se consagró como goleador del campeonato de la Copa de la Liga Profesional que culminó ayer, reflejó sus vivencias: "No encuentro palabras para describir este momento, me fui de Tucumán pero llegué a Santa Fe donde me hicieron sentir como si estuviese en mi casa", reflejó el talentoso jugador. "La gente de Colón que disfrute mucho porque esperaron 116 años para esto, hoy le pudimos poner una estrella a este escudo", expresó y siguió dirigiéndose al hincha sabalero sin dejar de recordar la final de la Copa Sudamericana de hace dos años: "En el 2019 le tenían que haber hecho un mural al plantel y no lo hicieron, pero a este plantel hay que hacerle un mural. Muchos pueden decir tienen premio por salir campeón, pero no hay plata que valga para esto. Créanme que la gloria no se compra. No hay plata que compre esta felicidad que va recibir Santa Fe", sostuvo el tucumano luego de sufrir un pequeño incidente en la premiación, es que recibió un vaso gigante de la cervecería auspiciante pero se le cayó y se rompió.

