La última Reforma Constitucional ha cumplido la semana pasada veinte años. Y es un aniversario que merece ser celebrado.

La Constitución Nacional es nuestra norma fundamental. Y, como tal, tiene gran relevancia en el día a día de todas las personas. Ello se debe a que la Constitución Nacional establece los derechos y garantías esenciales y también dispone la organización del Estado Nacional y las Provincias. La Reforma de 1994 no sólo fortaleció la norma fundamental, sino que también proyectó sus implicancias en varios aspectos que es preciso repasar brevemente.

En primer lugar, es importante destacar que, pese a altibajos institucionales y económicos que tuvieron lugar hasta el año 2003, esta versión de la Constitución Nacional siempre estuvo vigente en regímenes democráticos. Lo cual, vistas las tristes experiencias de gobiernos militares que sufrimos en el siglo pasado, es algo muy rescatable. Además, en tanto la Constitución diagrama el funcionamiento de los poderes estatales, es válido rescatar su aporte al sostenimiento democrático de Argentina.

En segundo lugar, esta Constitución Nacional ha posibilitado un equilibrio entre las diversas funciones estatales. En ese sentido, históricamente se ha señalado la preponderancia presidencialista. Sin embargo, los orígenes de esa característica no se hallan en la Reforma de 1994, sino en las Bases de Juan B. Alberdi. En esa obra, el pensador tucumano propuso y justificó la necesidad de tener un Presidente capaz de promover el desarrollo de una nación que aún estaba por construirse. Hoy, en 2014, el país sigue por construirse, pero ha avanzado muchísimo desde 1853. Y así se ha concretado en la interacción entre poderes. Basta mirar un año atrás para advertir cómo el Poder Judicial pudo disponer la marcha atrás de una iniciativa diseñada por el Poder Ejecutivo y aprobada por el Poder Legislativo.

De la misma manera, el Congreso supo en estos veinte años receptar las diferencias políticas y encauzarlas en debates enriquecedores. Muchos de los cuales dieron lugar a las principales leyes sancionadas en estos años. En suma, la Constitución de 1994 ha experimentado, hasta la fecha, uno de los mayores periodos de estabilidad democrática e institucional de la historia argentina. Por ello, hay que resaltar su aporte y protagonismo.

En tercer lugar, la Reforma Constitucional de 1994 dio un nuevo contenido y alcance a los derechos de las personas. Y aquí hay que señalar varias cuestiones. Por un lado, la Reforma hoy permite que hablemos de derechos individuales y colectivos. Actualmente, se tratan de manera corriente cuestiones relativas nuevas órbitas de protección, como el derecho al ambiente sano (artículo 41) y los derechos de los consumidores (artículo 42). También esta Constitución provee mayores garantías, con la incorporación del amparo al artículo 43.

En paralelo, en 1994 se tomó una decisión trascendente: otorgarle jerarquía constitucional a varios tratados de derechos humanos. Es decir, que la Reforma Constitucional robusteció los derechos fundamentales de los argentinos y argentinos. Durante algunos años se discutió acerca del alcance que habría que reconocerle la consagración de los derechos tal como son protegidos en los tratados de derechos humanos.

Hoy, veinte años después, ya no queda duda: el elenco de derechos fundamentales de jerarquía constitucional se compone por aquellos consagrados por la Constitución Nacional y por los tratados que el artículo 75 inciso 22 incorpora al bloque de constitucionalidad. La Constitución y los tratados se complementan para brindar la norma más favorable a los ciudadanos. En otras palabras, la vigencia de esta versión constitucional amplió y fortaleció los derechos esenciales de argentinos y argentinos.

En síntesis, la última versión de la Constitución Nacional cumple veinte años. E invita así a reflexionar sobre sus logros, que son varios y muy destacables. Ahora bien, no pierdo de vista que aún resta mucho por recorrer. Ojalá la democracia nos acompañe siempre. Y ojalá podamos seguir trabajando para promover los derechos fundamentales de todos los argentinos y argentinos.

(*) Diputado nacional por San Juan (FpV).