El cardenal Jorge Bergoglio advirtió que los derechos humanos "se violan no sólo por el terrorismo, la represión, los asesinatos, sino también por la existencia de condiciones de extrema pobreza y de estructuras económicas injustas que originan grandes desigualdades".
En su reciente disertación en un seminario de la Escuela de Postgrado de la Ciudad Argentina (Epoca), el prelado reclamó una respuesta ética, cultural y solidaria para resolver la deuda social en el país, que incluye a millones de argentinos, la mayoría niños y jóvenes. Es que la pobreza se acrecienta, por más que las cifras del Indec pretendan ocultarlas. La respuesta es ética, porque este drama se debe en gran parte a la injusticia social de que son víctimas las personas más vulnerables. Pero también es cultural, ya que vivir en sociedad implica entrelazar esfuerzos para que el bien común, gracias al esfuerzo de todos, se alcance de modo más fácil, y permita que nadie quede excluido del derecho a lograr un desarrollo integral mucho más eficaz.
De ahí que sea necesaria la solidaridad, pero no para suplir al Estado. Éste no debe abdicar nunca de la subsidiariedad y el desarrollo integral del hombre, sino promover que la sociedad tenga un rostro más humano, el cual viene opacado cuando lo que prima es el egoísmo personal en detrimento de la alteridad responsable que lleva a reconocer en el otro no un extraño sino un semejante. Como afirmó el arzobispo en otro pasaje de su alocución: "Acostumbrarnos a vivir con excluidos y sin equidad social, es una grave falta moral que deteriora la dignidad del hombre, comprometiendo la armonía y la paz social".
La prensa internacional se han hecho eco de esta situación social, expresando la sorpresa ante los millones de pobres. Allí se destaca que la Argentina "es uno de los países potencialmente más ricos" de América latina, pero que pese a ello en Chaco, "la desnutrición afecta a una tercera parte de la población infantil". En el precoloquio de IDEA, realizado días atrás en Rosario, el economista de la Cepal, Bernardo Kosacoff señaló que, "Argentina es un vergonzoso laboratorio de exclusión social".
Ya no importa discutir cuál es el índice de pobreza real. Lo verdadero es que con estos márgenes de pobreza, el gobierno y todos los habitantes tienen que hacer esfuerzos importantes para solucionar la situación de los excluidos.
