Dolor. Tristeza. Un poco de lo que sintió ayer Fabián Orozco, cuando su gran amigo o como él dice su hermano, no pudo continuar con la pelea ante el japonés. El Noni sabe más que nadie el sacrificio que hizo Mauricio Muñoz para llegar a pelear por el título mundial. Y no solo por ser de su entorno, sino además porque fue quien ayudo en su entrenamiento. "El Mauri tuvo mala suerte. Él se tenía toda la fe, como nosotros acá, que la podía ganar a la pelea. Era la oportunidad de su vida y no se le pudo dar. Yo quería que ganará porque se el esfuerzo que hizo para llegar. Por mucho tiempo estuvo lejos de su familia y eso a él le costó mucho", contó el boxeador.

Orozco, como gran parte del ambiente boxístico de San Juan, vio la pelea en el "Tata Escoda Resto Bar" y sufrió en carne propia cada round. Al finalizar el combate se quedó sentado, sin decir ni una palabra y con los ojos repletos de lágrimas, demostrando que la derrota fue un golpe al corazón. "Estoy muy triste, no puedo hablar. Mauricio le hizo pelea y hasta pudo ganar, pero la lesión del ojo lo complicó y eso le costó el triunfo", finalizó El Noni.