18 de abril de 2011 - 00:00

Lágrimas en su debut

Hasta hace un mes y medio Martín Sambor era el cuarto arquero. En ese interín Mauro Astrada, el suplente de Diego Aguiar, se fue a jugar a Chile. A los pocos días Germán Vicentella tuvo un accidente de tránsito y por ende el juvenil de 23 años pasó a ser el segundo guardametas. Hace 5 partidos, incluido el de ayer, que está en el banco. Había tenido el mismo destino hace dos años cuando Mingolla era el 1 y Recúpero el DT. Pero nunca le había tocado ingresar. Ayer, esa oportunidad por la que siempre trabajó -según confesó- le llegó apenas arrancaba el segundo tiempo ante Huracán, debido a la lesión de Aguiar. "Al principio traté de no pensar en nada y meterme en el partido, pero me emocioné mucho cuando terminó’, dijo Sambor concluido el partido y cuando ingresaba al hotel para buscar sus pertenencias y emprender el viaje de regreso.

El pelotazo en el ojo de Aguiar fue la causa de su debut. "Cuando vi que Diego no podía seguir estuve tranquilo y no me sorprendí porque era la oportunidad que siempre busqué y que nunca se me había dado", afirmó el debutante.

La vida futbolística de Sambor tiene varias aristas. Hizo las inferiores en Desamparados, a los 18 empezó la facultad y se fue a jugar a El Globo en la B local. Luego estuvo un año parado y volvió hace 2, emigró para jugar algunos partidos en Peñarol pero no estaba cómodo y en junio del año pasado retornó a Sportivo. "Recién ahora el fútbol me está dando satisfacciones", destacó Martín, quien abandonó el estudio para dedicarse a su familia y al futuro de su hija Pía, de 1 año y 4 meses.

Ayer, minutos después de ingresar y en la primer llegada de Huracán le convirtieron. "El gol no influyó en mí, por la forma en que se dio, que fue de pelota parada y porque se notaba que se podía dar vuelta. Además tenía que aprovechar la oportunidad y no bajonearme", comentó, a la vez que agregó que dialoga mucho con Aguiar, a quien considera uno de los mejores de la categoría y que ya estará recuperado para el próximo juego. "Es uno de los pilares de este equipo y hace falta, yo estoy muy feliz porque tuve la oportunidad que siempre busqué", cerró Sambor, ya sin las lágrimas en su rostro, producto del momento inolvidable que ayer vivió.

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