Un poco nerviosas, sentadas todas juntas en la primera fila del aula de capacitación, las 15 mujeres que debutarán en el sistema de estacionamiento controlado (ECO) se preparaban para salir a la calle. Las clases teóricas y prácticas que reciben desde el lunes pasado incluyen no sólo los aspectos formales del servicio, sino también los informales, como los relacionados con el trato que deben tener con los usuarios del servicio y cómo manejarse en situaciones inesperadas. “Es un trabajo como cualquier otro. Pero como es en la calle, hay que respetar algunas normas de trato con la gente. No se trata de tener miedo, pero sí de estar atentas”, ejemplificó Miriam, una de las futuras asistentes de calle que el ECO hará debutar el próximo 2 de mayo, en el microcentro sanjuanino.
Las historias de las 15 mujeres tienen cosas en común, como la necesidad de trabajar. Y otras distintas, como el hecho de que algunas de ellas tienen familias a cargo, y eso las motivó para tomar el desafío de convertirse en asistentes del ECO, mientras que otras asumen este trabajo como un reto personal. “Siempre estoy queriendo aprender. Soy soltera y no tengo a nadie a cargo mío, entonces me dije por qué no intentarlo. Además, es un trabajo que me va a permitir seguir estudiando, que es lo que más me gusta en la vida”, relató Carina. Desde otro lugar, Alejandra, casada y mamá de 3 hijos, dijo que su mayor motivación fue que le gusta tratar con la gente. “Yo tengo trabajo en un salón de fiestas. Por eso este trabajo me pareció ideal: ves gente diferente todo el tiempo y no estás encerrada en una oficina todo el día. No le tengo miedo a la calle: si uno sabe desenvolverse, no tiene por qué tener problemas”, aseguró en forma categórica.
El apoyo de la familia, en particular el de los hijos, fue un factor determinante para estas mujeres. “Tengo dos hijos grandes y hasta soy abuela -dijo Miriam- y para mí es una alegría saber que ellos están de acuerdo con este nuevo emprendimiento mío. Hace un año que yo no tenía trabajo y eso me ponía mal. Mis hijos saben que esto me va a hacer bien, así que no cuestionan mis decisiones”.
Marcela asegura que aunque ya tenía un trabajo, quería intentar algo nuevo. “Mi marido está entusiasmado, porque además de tener un trabajo que me gusta, voy a poder aportar a la casa. Es difícil conseguir trabajo hoy en día si tenés más de 30 años, por eso esta es una gran oportunidad. Pienso aprovecharla para aprender y sentirme útil y valorada”, dijo.
