Cristian (21) y Jorge Rubia (26) habían recorrido unas cinco cuadras desde su casa en el barrio Canal Isla hasta el barrio Los Toneles, ambos en Chimbas. La versión policial y de vecinos del lugar es que pretendían saldar diferencias porque unos parientes cercanos suyos, unos niños, habían sido apedreados por otros chicos del barrio Los Toneles. Cuando llegaron a la altura de la manzana K, frente a la casa 17, otros dos hermanos, los Terrera, salieron a enfrentarlos. Y luego de un mínimo cruce de palabras, uno de los Terrera (en el barrio lo identificaron como Maximiliano) sacó un revólver y ya no hubo marcha atrás. Le apuntó en el pecho a Cristian y gatilló, pero la bala no salió. Entonces apuntó al suelo y volvió a gatillar y esta vez el proyectil se estrelló entre los pies de los Rubia, que en el acto comenzaron a correr, porque las balas desde entonces se sucedieron en seguidilla. Al menos tres de esos disparos se incrustaron en las paredes de la casa 17. Pero un cuarto se le coló por el costado izquierdo a Jorge Luis Rubia en plena carrera, justo cuando giró a ver a su atacante. La bala le atravesó todo el abdomen y al final le dañó el hígado, dijeron.


