Buenos Aires, 1 de enero.- El último equipo campeón apostó por cinco pilotos "fuertes": el vencedor de la edición pasada, el sudafricano Giniel de Villiers, el dos veces campeón del mundo del Campeonato de Rally el español Carlos Sainz, el estadounidense Mark Miller, el qatarí Nasser Al Atiyah y el brasileño Mauricio Neves, estos dos últimos son las nuevas adquisiciones del equipo alemán.
"Estoy muy relajado porque nuestro equipo está muy fuerte, tenemos muy buenos pilotos y los autos están mucho mejor que el año pasado", aseguró Kris Nissen, director deportivo de Volkswagen al presentar a los cinco binomios de la marca en La Rural, donde descansaron todas las máquinas de la competencia.
En un clima de total distensión, que incluso permitió que el propio Nissen bromeara con sus pilotos y copilotos con que un hipotético fracaso los convertiría en un equipo de fútbol para el Mundial de Sudáfrica, el danés no dejó de restar importancia a los adversarios directos como BMW, Mitsubishi o Hummer.
"Esperamos una lucha dura con BMW, porque tiene grandes pilotos y va a ser muy competitivo. Lo mismo ocurre con Mitsubishi y Hummer, pero ahora que comienza un nuevo año y damos vuelta la página para empezar el 2010 con todo. Venimos a ganar", advirtió el hacedor del primer campeonato del Rally Dakar para el equipo alemán.
El sudafricano De Villiers coincidió en que el Dakar del Bicentenario será muy duro y anticipó que "no va a ser fácil" para él repetir la victoria del año pasado, porque no sólo tendrá que luchar con los adversarios de los otros equipos sino que también con sus propios compañeros.
El español Carlos Sainz, unos de los pilotos más queridos por los fanáticos argentinos, llega con toda la sed de la victoria, ya que en sus cuatro Dakar anteriores no pudo acceder al primer escalón del podio y en 2009 tuvo que abandonar por un vuelco en la undécima etapa cuando lideraba cómodo.
"El año pasado fue una decepción muy grande, por eso mejor dar vuelta la página y cuanto más rápido mejor", dijo el español, quien reveló que cuatro días después de ver frustrado su objetivo de ganar un Dakar "ya estaba pensando en el próximo".
Al Atiyah, ex BMW, no anduvo con rodeos y, entre bromas y risas, anunció: "vengo a ganar el Dakar". El qatarí también sabe lo que significa perder las posibilidades de pronto, en su caso en la décima etapa del último rally, cuando un error involuntario -se salteó puestos de control- provocó su descalificación en la décima etapa mientras peleaba la punta con el español.
Otros equipos profesionales desistieron de participar como escudería oficial (tal es el caso de Mitsubishi, con varios triunfos en la historia de este rally o KTM en motos, que se retiró a raíz de los cambios de reglamento) y algunos probarán por primera vez animados gracias a estas modificaciones, como la italiana Aprilla.
La opinión general de los participantes y, en especial, de los pilotos, es que los cambios en el trazado respecto del año anterior, con rutas diferentes e igual cantidad de etapas dedicadas a caminos de Chile, con especial énfasis en el desierto de Atacama, harán de este rally más intenso y muy distinto en desafíos al anterior.
Esta segunda edición sudamericana del rally más exigente del mundo, una carrera de dos semanas y casi 9 mil kilómetros por rutas de la Argentina y Chile, se largará hoy a las 14.30 desde el Obelisco de Buenos Aires.
Este primer día será dedicado a la largada y a un tramo de "enlace" para los 372 autos, motos, cuatriciclos y camiones participantes, que a velocidad controlada unirán Buenos Aires con Colón (349 kilómetros al noroeste de la capital) a través de la Panamericana y de la ruta 8.
La carrera propiamente dicha largará mañana, con la primera de un total de 14 etapas hacia Córdoba cuyo recorrido los pilotos sólo conocen con unas horas de anticipación, para evitar reconocimientos previos del terreno y sus dificultades, según determina el reglamento.
El Dakar 2010 seguirá por las provincias argentinas de Córdoba, La Rioja y Catamarca, luego por Chile (incluyendo el cruce del desierto de Atacama), para regresar vía Santiago por San Juan, Mendoza, La Pampa y terminar en Buenos Aires.