Los mexicanos votarán hoy al sucesor del presidente Felipe Calderón en una elección que, según todas las encuestas, marcará el regreso al gobierno del histórico Partido Revolucionario Institucional (PRI), alejado del poder desde el año 2000 tras siete décadas en el Ejecutivo.
Enrique Peña Nieto, candidato del PRI, el grupo que acaparó el poder en México desde 1929 hasta el año 2000, es el favorito de todas las encuestas.
Peña Nieto, de 45 años, ha logrado imponerse ante sus rivales gracias a una fuerte campaña mediática y a los errores de sus principales oponentes, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador y la aspirante del partido gobernante, Josefina Vázquez Mota.
Como la elección se define en única vuelta por mayoría simple de votos, existe una sensación generalizada de que el poder cambiará de manos, aunque los otros candidatos afirman que aún no está dicha la última palabra.
Unos 79,5 millones de ciudadanos están llamados a elegir presidente y renovar por completo el Congreso, además de designar seis nuevos gobernadores, jefe de gobierno en la capital, alcaldes y diputados regionales en 16 elecciones coincidentes.
El gobierno mexicano está a cargo desde el año 2000 del conservador Partido Acción Nacional (PAN), primero con Vicente Fox y ahora con Calderón como jefes del Estado, en este último caso luego de una discutida elección en la que López Obrador, líder del Partido Revolucionario Democrático (PRD), fue relegado al segundo lugar por 0,56% y denunciando fraude.
Con el desgaste del PAN después de dos mandatos, el PRI aspira también a una mayoría legislativa absoluta que no ha logrado ningún presidente desde 1997.
El aspirante del PRI, en alianza con los verdes, prometió un ‘nuevo rumbo‘ para México, con mejores condiciones de vida y una reducción de la violencia del crimen organizado.
La pobreza, la precariedad del empleo y la violencia del crimen organizado, con más de 60.000 muertes en el gobierno de Calderón, son las preocupaciones principales de los mexicanos.
Peña Nieto prometió triplicar el crecimiento de la última década llevándolo a un rango del cinco a seis por ciento, impulsar el crédito productivo, la competencia y la inversión en infraestructura y concretar una reforma fiscal que amplíe la base de recaudación.
En cuanto a la política social, postula crear un sistema de seguridad social universal con seguro de salud, desempleo y pensión de vejez, sacar de la pobreza alimentaria a unos 15 millones de mexicanos, generar desarrollo en las zonas violentas y mejorar la infraestructura escolar.
Y en el área de seguridad, propone mantener el Ejército en los puntos más críticos y crear una gendarmería nacional con militares bajo mando civil, incrementar la plantilla de policías federales de 36 mil a 50 mil efectivos, fortalecer las labores de inteligencia y contra el lavado de dinero, e instituir una comisión nacional anticorrupción.
El ganador de las elecciones asumirá la presidencia de la segunda economía latinoamericana dentro de cinco meses, el 1 de diciembre. Fuentes: Télam, EFE
