En un artículo publicado en la revista científica ‘Nature‘, los científicos declararon que “va en aumento” el temor de que la radiactividad pueda afectar otras especies.
Los investigadores de la Universidad de Ryukyu, dijeron que la crisis nuclear en Fukushima provocó ‘la masiva liberación de material radiactivo al medio ambiente’. Esto habría provocado ‘daños fisiológicos y genéticos’ en estos insectos.
Según publicaron, alrededor de 12% de las pequeñas mariposas azules de la familia de las Lycaenidae -caracterizadas por tener un mes de vida y por ser consideraras ‘indicadores medioambientales‘- fueron expuestas a la radiactividad aún en estado de larva durante la catástrofe y desarrollaron anomalías en las alas menores y una malformación en los ojos.
El estudio se dio por una camada de mariposas que fueron atrapadas cerca de la central a dos meses del accidente, con fines reproductivos. El 18% de la generación siguiente desarrolló problemas semejantes, dijo Joji Otaki, profesor de la Universidad Ryukyu. Para la tercera generación la proporción aumentó a un 34%, aunque los científicos hayan utilizado mariposas sanas de otra región para acoplar con las de Fukushima. Seis meses después del desastre, un nuevo lote de insectos fue atrapado cerca de Fukushima y la tasa de anomalía de la generación siguiente fue medida en 52%.
