El clima de tensión se complicó más entre Italia y Francia, ya que esta última nación defendió ayer su decisión de cerrar temporalmente sus fronteras a trenes con refugiados tunecinos que llegaba de tierras italianas.

"No somos el único país que ha protestado por la iniciativa de Italia", sostuvo ayer el ministro del Interior francés Claude Guéant. Un día después de que Francia impidiera el paso de un tren con refugiados tunecinos que llegaba de Italia, Guéant aclaró que "Francia no desea ningún tipo de conflicto diplomático ni tensiones con Italia. Solo aplicamos al pie de la letra los acuerdos del espacio Schengen (por el que todos los ciudadanos de la UE tienen derecho a transitar libremente por territorios de los países miembros)".

Por su parte, el canciller italiano Franco Frattini, en una entrevista con la radio francesa Europe 1, afirmó ayer que de la "sombra que planea sobre las relaciones franco-italianas habrá que salir reafirmando la voluntad de ambos países de trabajar juntos como fundadores de la Unión Europea (UE) que son".

El domingo pasado, las autoridades francesas suspendieron por unas siete horas el servicio ferroviario entre la localidad italiana de Ventimiglia y la francesa de Menton para evitar la entrada de inmigrantes de Túnez, que llegan a Europa a probar suerte huyendo de las revueltas populares contra los regímenes de esa región.

Las diferencias en el seno europeo se ven exacerbadas por la petición de Italia de que otros gobiernos del grupo le ayuden a gestionar a los 26.000 inmigrantes que han llegado este año a sus costas huyendo de la violencia en Libia y los disturbios en Túnez y Egipto.

El Gobierno italiano decidió conceder permisos temporales de residencia a tunecinos, considerados inmigrantes económicos, que llegaron a sus costas antes del 5 de abril, para que pudieran circular libremente por los países del área Schengen, algo que suscitó las protestas de países como Francia y Alemania.

Los inmigrantes bloqueados en la frontera mediterránea entre Francia e Italia, no obstante, intentan cruzar a tierras galas por otras conexiones a lo largo de la divisoria transalpina, aunque es difícil precisar cuántos lo logran y a dónde se dirigen.

La asociación de ayuda a los inmigrantes "Francia Tierra de Asilo" indicó que la mayoría de esas personas tienen familiares o amigos en Francia. Es que Túnez fue colonia francesa hasta mediados de los 50. Varios habitantes de esa nación africana piensan ingresar por Italia, pensando en Francia como su destino final. Es que en la nación de la Torre Eiffel viven unos 600 mil tunecinos, mientras que unos 25.000 franceses residen en Túnez, cuyo segundo idioma es el francés (después del árabe).

Desde la Unión Europea (UE), su comisaria de Interior, Cecilia Malmström, avaló ayer la decisión tomada por Francia.

"Hemos recibido una carta de las autoridades francesas que nos explican que (el corte de vías) se debió a una cuestión de orden público, que fue una interrupción temporal y única y que ahora el tráfico pasa normalmente", explicó. Para la UE, las autoridades francesas no habrían vulnerado el código de fronteras del espacio Schengen. "Aparentemente, tenían derecho a hacer esto", afirmó Malström.

También Francia argumentó que la decisión de interrumpir el tránsito de trenes se tomó para evitar incidentes, ya que unas 300 personas organizaron una manifestación a la que llamaron "tren de la dignidad". El domingo, el tráfico ferroviario entre Ventimiglia (Italia) y Menton (Francia) en la Costa Azul gala fue suspendido para evitar que el denominado "Tren de la dignidad" ingresara en Francia. En dicho tren se encontraban entre 250 y 300 inmigrantes llegados del norte de Italia y Venecia acompañados por representantes de organismos de derechos humanos franceses e italianos. Mientras el desacuerdo entre Francia e Italia por los inmigrantes tunecinos persiste, el tema de la inmigración promete ser el eje de la cumbre franco-italiana que tendrá lugar en Roma el próximo 26 de abril.