Sus amigos y familiares le decían "Gato", tenía 26 años, cuatro hijos pequeños y en los últimos días arrimaba unos pesos a su casa con su trabajo en la cosecha de aceitunas. Plata siempre faltaba en la casa de Walter Castro, por eso en la noche del miércoles aceptó la oferta de $1.000 pesos que le hizo una vecina a la que le habían sacado el medidor de la electricidad, para "engancharla" al servicio, contaron ayer sus dolidos familiares. Pero esa misión no pasó del intento y terminaría siendo la último para Walter: montado en un gabinete para las garrafas, manipulaba los cables para conectarse a la red de media tensión en su barrio, el Conjunto 7, en Pocito, cuando una descarga lo sacudió con violencia. Un fuerte golpe con la parte de la nuca en el gabinete antes de caer, fue otra de las causas que sentenciaron los días de ese joven, precisaron fuentes policiales.


