La presidenta Cristina Fernández volvió ayer a proclamar la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, al señalar que "no cejaremos en nuestro reclamo" y ratificó la "voluntad pacífica sujeta la ley" porque constituye "la única manera que un país pueda llamarse civilizado".
En el monumento a los caídos en la ciudad santacruceña de Río Gallegos, la mandataria anunció que a través del ministro de Educación, Alberto Sileoni, pedirá a las provincias que un aula de cada colegio "lleve el nombre de algunos de los combatientes" que murieron en la guerra de 1982. También dispondrá por intermedio de la Cancillería que cada visita oficial que se haga a la Argentina "además de depositar una ofrenda floral a José de San Martín, se rinda homenaje a los muertos en el cenotafio de Malvinas".
"Esto nos convierte en una Nación con memoria y con honor, y vamos a seguir reafirmando en todos los foros internacionales, en todos los ámbitos la vigencia del derecho internacional para solucionar conflictos", aseguró la jefa de Estado, en su mensaje al cumplirse 29 años del inicio de la Guerra de Malvinas.
"Los ejemplos enseñan más que mil discursos o mil historias", dijo la presidenta. Luego, pidió "poder separar quienes gobernaban bajo formas no democráticas del hecho en sí, que es el ejercicio de la soberanía nacional y el rechazo al colonialismo que aún avergüenza a la sociedad en el siglo XXI". En otro tramo de su discurso, reiteró la "vigencia del mandato de ONU para que Gran Bretaña cumpla lo que ha ordenado en votación y que se siente a negociar con la República Argentina en los términos que se establecieron en las Naciones Unidas". Allí, cuestionó las "manifestaciones de autoridades del Reino Unido en cuanto al temor de lo que pueda hacer Argentina" y consideró que "casi parece una broma cuando los ve ante cada conflicto, emprenderlo a bombazos".
