Primero fue el fallo de la Suprema Corte de Justicia Bonaerense que confirmó los 15 años de prisión que le aplicaron, en 2009, por abuso sexual agravado y la corrupción sexual de uno de los chicos de la ‘Fundación Felices los Niños’ que dirigía. Y ayer el sacerdote Julio Grassi recibió otro revés judicial: un tribunal apenas inferior a la Corte, el de Casación (revisa fallos), confirmó la resolución del 22 de abril pasado (emitida por el tribunal que lo condenó) en la que se ordena su arresto por transgredir uno de los requisitos fijados para seguir en libertad pese a la condena: referirse a las víctimas. Las otras eran no acercarse ni comunicarse con los abusados ni con cualquier otra persona ligada íntimamente a ellas.
