Con 40 grados de calor o un frío terrible, la semita no falta a la hora del desayuno, la merienda o para ‘picar’ durante el día. Se ríen en Mendoza por el fanatismo de los sanjuaninos por las semitas y poco importa. Es casi que ‘el’ patrimonio provincial gastronómico. Las hay con chicharrón, cargadas de grasa, y otras más livianas, pero gustan tanto o más que una tarta de dulce de leche o las masitas más ricas.


