La disposición y tratamiento de los residuos domiciliarios del Gran San Juan es uno de los problemas ambientales que reclama soluciones urgentes, a pesar de los intentos de gobiernos provinciales y municipales, en las últimas décadas.

Tras las diversas frustraciones de iniciativas, acuerdos y proyectos, ahora parece haberse encontrado una solución viable para terminar con los peligrosos megabasureros a cielo abierto, como el habilitado en septiembre de 1996 en el Cerrillo Barboza.

La salida apropiada para este complejo problema, si se cumplen los pasos previstos, será con la construcción de un Parque de Tecnologías Ambientales, emplazado en Rivadavia, considerado el primer centro de tratamiento, recuperación y disposición final de los residuos sólidos urbanos de la provincia y el más grande y moderno del país, según se informó el viernes último, en oportunidad de firmarse el contrato de adjudicación de la obra a una UTE de empresas.

La inversión prevista es de 21,8 millones de pesos, para levantar una infraestructura moderna en un predio de 69 hectáreas, ubicado en La Bebida. Se estima que dentro de un año comenzará a recibir los deshechos diarios de Capital, Rawson, Rivadavia, Chimbas, Pocito, Santa Lucía, Ullum y Zonda, que representa un volumen del 80% de los residuos que se generan en el Valle de Tulum.

El procesamiento de más de 500 toneladas diarias de basura urbana del Gran San Juan contribuirá a atenuar significativamente la contaminación que nos asfixia, mejorando la calidad de vida de los sanjuaninos.