Grabiela Molina (35 años, peluquera) su hija Gema (19, embarazada) y una amiga conversaban sentadas alrededor de la mesa mientras esperaban el asado que la dueña de casa hacía en su cocina. Habían pasado unos minutos de las 13 de ayer cuando ese trámite de rutina se convirtió en un gran problema. Según la pareja de la mujer, Edgardo Ahumada, la grasa de los chorizos y el resto de la carne desbordaron la asadera, ardieron al contacto con el calor y las llamas de la hornalla, y no pararon hasta destruir la casa, por completo. En medio, Gabriela sufrió quemaduras en su rostro y en su antebrazo derecho, porque en su empeño por querer apagarlas recibió parte del fogonazo que generó la destrucción de la manguera de la garrafa. Luego de las curaciones de rigor, Gabriela (hipertensa, insulino dependiente) pudo volver a su casa: "Por suerte las heridas no son tan graves", contó ayer ahumada.