No se hable más. Estos jugadores no reaccionan con nada. Están disecados, no tienen sangre. Pero Sampaoli ya levantó el teléfono y llamó a Mauro Icardi. ¿Para ponerlo de 9 en lugar de Higuaín o Agüero? No. Le pidió que mientras los jugadores estén concentrados, vaya y haga lo que todos pensamos con las mujeres de los 23. Dicen que es la única forma que estos conos naranjas que ayer empataron con Islandia se enojen y al menos muestren que están vivos.
