Los empleados judiciales fueron los primeros en salir a quejarse por los dichos de Adolfo Caballero. Un grupo de concentró el martes en las puertas del edificio de Tribunal para poner el grito en el cielo y pedir que el cortista se rectifique.
Los empleados judiciales fueron los primeros en salir a quejarse por los dichos de Adolfo Caballero. Un grupo de concentró el martes en las puertas del edificio de Tribunal para poner el grito en el cielo y pedir que el cortista se rectifique.