“El año pasado justo cuando terminó la misa del 7 de agosto, a uno de mis hijos lo llamaron para trabajar en Pascua-Lama. Por esto vengo a hacer esta ofrenda. Además agradezco que el resto de mis hijos y mis yernos tienen un trabajo estable”, dijo Alba Trigo, una mujer que repartió 800 pancitos entre los fieles para agradecer al patrono del trabajo. Esto sucedió ayer cuando se llevó a cabo la fiesta en honor a San Cayetano, en la capilla del Parque Industrial que está en Chimbas.
En medio de la multitud una mano se asomaba y regalaba una pequeña bolsita plástica. En su interior un diminuto pan casero junto a una estampita con la imagen de San Cayetano, eran el obsequio por el que todos peleaban. De esta forma y sin perder la sonrisa, Alba repartió las 800 ofrendas que hizo artesanalmente con la ayuda de su multitudinaria familia.
La mujer, que vive en el Lote Hogar 15 de Chimbas, dijo que cada uno de sus hijos colaboró económicamente para poder hacer las bolsitas. “Los chicos se dividieron y compraron las estampitas, las bolsas y la cinta para atarlas y yo me encargué de cocinar los 800 pancitos”, dijo mientras se las ingeniaba para sostener 5 bolsos llenos de paquetitos. Alba contó que más de 20 personas ayudaron en este agradecimiento.
Además de agradecer por el trabajo, hubo muchos fieles que se acordaron de la salud. Uno de los casos más llamativos fue el de Virginia de Perramón, que con 83 años y ayudada por un andador escuchó toda la misa de pie. Las lágrimas se le notaban en sus ojos, sin embargo aseguró que solamente era emoción.
“Vengo a agradecer porque todos los días tengo fuerza para seguir luchando contra el cáncer. Y también agradezco que mis nietos y mis hijos tengan trabajo y salud”, dijo la mujer que además tiene osteomielitis (una enfermedad que afecta a los huesos).
Las historias de estas mujeres fueron algunas de las miles que se escucharon ayer y que fueron parte de las intensiones de la misa principal. Es que según los organizadores este año se destacaron los agradecimientos. Mientras que desde la Policía dijeron que más de 5.000 fieles honraron a San Cayetano.
La fiesta, que comenzó a las 6 de la mañana con la salva de bombas y que incluyó muchas actividades, tuvo un cierre especial con la procesión y la misa. Las calles del barrio se vieron colmadas por hombres mujeres y sobre todo niños que con las estampitas en las manos cantaron y oraron durante toda la tarde. Los fieles recorrieron cerca de 15 cuadras en las que el Sol acompañó haciendo que se viviera un día inolvidable. Muchos de los presentes recordaron el viento Zonda del 2011 y dijeron que este año San Cayetano se acordó de arreglar el clima.