Luego de tres meses cerrado, el 6 de julio el Louvre abrirá sólo para visitantes locales, con capacidad reducida al 75 por ciento. Las nuevas medidas de seguridad imponen que sólo podrá albergar unos 10.000 visitantes al día contra los 50.000 que había llegado a tener antes del confinamiento. Sólo se podrá asistir con reserva previa a través de la página web y el uso de barbijo será obligatorio a partir de los 11 años. Además, el recorrido estará marcado con flechas y en caso de mucha afluencia, o en las salas más emblemáticas como dónde está la famosa Mona Lisa, no se podrá dar marcha atrás para evitar el cruce de gente.
