El papa Francisco conquistó ayer los corazones de miles de fieles que abarrotaban la plaza de San Pedro cuando, antes de rezar el primer Ángelus dominical de su pontificado, los saludó con un ‘Buenos Días‘ y se despidió con un ‘Buen Almuerzo y buen Domingo‘, provocando una ovación casi interminable.
El papa argentino, Jorge Mario Bergoglio, rezó ante unas 300.000 personas reunidas en la plaza de San Pedro y vías anexas donde pidió a los fieles que sean más indulgentes y misericordiosos y que no se apresuren
a condenar los errores de los demás. Antes, en su primera misa publica, afirmó que ‘Dios ‘jamás se cansa‘ de perdonar a los hombres y que si Dios no perdonara el mundo ‘no existiría‘. ‘Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón‘.
Recibió con una fuerte ovación y ondear de banderas y vivas por esas 300.000 almas, según datos del ayuntamiento de Roma, el pontífice dio las gracias a los presentes por acompañarle y de nuevo pidió que recen por él, lo mismo que imploró tras presentarse a los fieles el 13 de marzo cuando fue elegido el 266 papa de la Iglesia.
Recordó que el evangelio de este domingo presentaba el episodio de la mujer adúltera a la que Jesús salva de ser lapidada (apedreada hasta morir) y dijo que ‘impresiona‘ escuchar las palabras de Cristo.
‘En Él no vemos palabras de desprecio, ni de condena, solo de amor, de misericordia. Le dice, vete y no peques más. Esa es la cara de Dios, la de un padre misericordioso, que siempre tiene paciencia‘, afirmó el pontífice.
Francisco preguntó a los fieles: ¿‘habéis pensado en la paciencia de Dios, la que tiene con cada uno de nosotros?, esa es su misericordia, siempre tiene paciencia, nos comprende, nos espera, no se cansa de perdonarnos si vamos a Él con el corazón arrepentido‘.
En su línea sencilla, de pastor, contó que ha leído un libro del cardenal alemán Walter Kasper sobre misericordia y que le había hecho mucho bien. Sonriendo y bromeando precisó: ‘no penséis que hago publicidad de los libros de mis cardenales‘.
‘Lo digo humildemente, el mensaje más fuerte de Dios es la misericordia. Jesús no ha venido al mundo por los justos ya que se justifican por ellos mismos, sino por los pecadores’, remarcó el papa Francisco.‘Un poco de misericordia hace al mundo menos frío y mas justo‘, subrayó.
Francisco recordó que en 1992 fue llevada la Virgen de Fátima a Buenos Aires y que estaba confesando cuando se le acercó una anciana de más de 80 años y que él le dijo: ‘abuela, pero si usted no tiene pecados‘, a lo que le respondió: ‘todos tenemos pecados‘.
El le dijo, ¿y si el Señor entonces no se los perdona‘, a lo que la mujer respondió: ‘El Señor perdona a todos, si el señor no perdonase todo el mundo no existiría‘, lo que le dejó admirado de la anciana. ‘No olvidemos esta frase, Dios jamás se cansa de perdonar, jamás. El problema es que los hombres nos cansamos de pedirle perdón‘.
En primer Papa no europeo en casi 1.300 años, Francisco ha dado señales de un cambio radical de estilo respecto a su antecesor, Benedicto XVI, un hombre más distante, y trazó un camino claro para la moral de una Iglesia con 1.200 millones de católicos, que se ve hoy acosada por escándalos, intrigas y luchas. Fuentes: (DyN; Reuters, EFE)
