Recientemente se ha publicado el trabajo denominado “La Vitivinicultura en la Economía Argentina”, editado por el sector de Economías Regionales de la CAME. El informe hace un recorrido histórico y analítico sobre la vitivinicultura y se plantean medidas para salir de la actual crisis por la que atraviesa la agroindustria.
El sector de Economías Regionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) presentó el trabajo “La Vitivinicultura en la Economía Argentina” en la sede de la entidad. Se trata del segundo título de la serie denominada “Estudios de Cadenas de Valor”.
En el acto, se hizo hincapié en que la Argentina es uno de los principales productores mundiales de uva y el quinto productor de vinos del mundo. No obstante, los especialistas remarcaron que, como todos los sectores de base agropecuaria, la actividad vitivinícola está expuesta a fuertes oscilaciones, al tiempo que la etapa actual es una de las más delicadas en la historia. El informe precisamente aporta datos sobre la situación del sector.
“El estudio destaca que desde hace algunos años el complejo se encuentra afectado por un conjunto de distorsiones que debilitaron la cadena, la rentabilidad y su competitividad con una estructura de costos crecientes, mayor presión impositiva, ausencia de crédito, cambio en las preferencias de los consumidores, menor poder de negociación de los productores, regulación deficiente del Estado y falta de trasparencia, entre otros problemas estructurales”, señaló Raúl Robín, presidente de Economías Regionales de la CAME.
Ante este complejo panorama, agregó: “Se advierte que en los últimos años se sumaron distorsiones coyunturales como, por ejemplo, la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores, retrasos en la cadena de pagos, caída de la demanda externa, un tipo de cambio poco competitivo y bajas en el precio internacional del mosto”.
El informe histórico de la CAME menciona también otros problemas como la sobreoferta de vinos en el mercado local y la fuerte concentración en todos los eslabones, que disminuye el poder de negociación de los pequeños y medianos empresarios, quienes producto de esta situación quedan con muy escaso margen de negociación.
De todos modos, para el año que viene se prevé cierta mejora si la inflación se desacelera y los ingresos de la población repuntan. “Si se fortalecen los controles y mejoran las condiciones de colocación del mosto en el mercado o se promueven alternativas de diversificación, la rentabilidad de los pequeños productores podría comenzar a mejorar‘, concluyó Robín.
Asimismo, se plantearon desafíos como la reactivación del ciclo de la vitivinicultura mediante el diseño de políticas y mecanismos que aseguren la sustentabilidad de los distintos actores, de manera tal de impedir caer en una crisis de ocupación en las regiones productivas.
Para lograr estos objetivos, se propone la elaboración de estrategias para limitar los abusos de poder de las grandes empresas, mejorar la integración de los agentes, incrementar los canales de comercialización, abrir nuevos mercados externos y aumentar la productividad de los pequeños productores. Estos son algunos de los elementos que aparecen entre las recomendaciones que realiza el estudio para superar la crisis del sector.
La presentación del estudio que contiene un análisis de situación y recomendaciones para salir de la crisis contó con la presencia de la presidenta de la Comisión de Economías Regionales de la Cámara de Diputados de la Nación, Miriam Juárez, y del ministro de Agroindustria de Buenos Aires, Leonardo Sarquis.
El trabajo se encuentra disponible en versión digital en la web de CAME (www.redcame.org.ar /seccion/regionales-estudios).
