Francisco "Pirincho” Canaro nació en San José de Mayo (Uruguay) en noviembre de 1888 y dejó este mundo en Buenos Aires, su patria adoptiva, en diciembre de 1964. Fue uno de los máximos representantes del tango, ya que según José Gobello "en sus 3.700 grabaciones de música popular se encierra todo el tango”. Esta obra tan impresionante por lo vasta impacta también por la calidad excepcional de varias de sus creaciones cuya popularidad tiene alcance mundial, como ocurre con "Adiós pampa mía”, de la que disfrutamos grabaciones desde el Trío Los Panchos hasta Plácido Domingo y Gianna Pederzzini.
"Pirincho” fue un verdadero autodidacta en prácticamente todos sus aspectos, comenzando por fabricarse de niño un violín con una lata de aceite y un palo de escoba, para luego aprender a leer y escribir música sin que se le conociera maestro alguno. Paseó con notorio éxito nuestro tango por todo el mundo, desde sus primeras actuaciones en Madrid, Barcelona y París, hasta llegar a Tokio donde tuvo entre sus espectadores al príncipe Akihito, próximo a ser emperador del Sol Naciente. Formó varios discípulos de prestigio, destacándose entre ellos Mariano Mores por su nivel interpretativo lindante con lo sinfónico.
Como tantos otros músicos relacionados con el tango que vieron la luz en la otra orilla del Plata, Canaro llegó a Buenos Aires siendo aún muy niño e igualmente sus comienzos fueron de extrema precariedad económica. En sus memorias recuerda que con tres de sus hermanos ocupaban una pieza en un conventillo de la calle Alberdi, viéndose obligado a dormir en el patio durante una epidemia de viruela.
Como toda persona vinculada de un modo u otro con el arte, cualquiera fuese su rama o especialidad, la meca por aquel entonces era París. La relación de Canaro con la Ciudad Luz tuvo un comienzo bastante temprano pues debutó en el dancing "Florida” en abril de 1925, con todos los ejecutantes vestidos de gaucho a fin de soslayar una ley que prohibía contratar músicos extranjeros a menos que fueran folklóricos. Fue en esta ocasión que tuvo lugar el encuentro con Carlos Gardel, grabando juntos la canción "Como agoniza la flor” y el tango "La gargonniére”.
La relación con el Zorzal continuó posteriormente y, ya en Buenos Aires, en 1930/31 grabaron juntos nueve piezas más para culminar en 1935 con una versión de "Silencio” cuyo trasfondo dramático alcanza una intensidad llamativa. Pero quizás fue acompañando a Tita Merello cuando "Pirincho” Canaro alcanzó un nivel de máxima popularidad. De esta conjunción quizás la obra cumbre lo constituya "Se dice de mí”, grabada en 1954, una versión que muchos consideramos emblemática de tan popular actriz. Al año siguiente Tita y Canaro producirían otras piezas de gran éxito, destacándose una versión realmente antológica de "Cambalache”, que en mi modesta opinión nadie ha podido superar por el notable énfasis con que Tita dice la letra tan amarga pero tristemente real de Discépolo.
Ya desde sus comienzos en 1918, Francisco Canaro se caracterizó por una importante actividad sindical. A este respecto cabe recordar su actuación como primer Presidente de la "’Sociedad Nacional de Autores, Compositores y Editores de Música”, entidad a partir de la cual un par de años después se pasó a la "Asociación de Autores y Compositores de Música”, dejando de lado a los Editores. Finalmente, y ya en 1930, Canaro junto a otros colegas forman el "Círculo de Autores y Compositores de Música” desatando, como era de esperar, una intensa lucha entre las dos agrupaciones. Esta situación culminó en 1933 con la fusión de ambas entidades para dar lugar a la hoy conocida SADAIC, de la cual fue Canaro el segundo presidente luego de Francisco Lomuto.
Es totalmente razonable decir sin temor a equivocarnos que Canaro, junto a Carlos Gardel, fueron quienes más divulgaron nuestro tango, casi desde sus orígenes, por todo el mundo, dando lugar a una llamativa paradoja: los dos máximos embajadores del tango argentino en toda su historia fueron o un francés y un uruguayo. No en balde siempre nos gustó auto-proclamarnos "Argentina, crisol de razas”.
(*) Profesor emérito de la UNSJ. Investigador del tango.
